Política

Ignorar a la militancia leal, el mayor error en las cúpulas del PRI: Mario Chávez

septiembre 09, 2018

Los saldos y reacomodamientos del escenario político tras las elecciones dieron al otrora partido hegemónico, el Revolucionario Institucional, un serio revés que algunos consideran irrecuperable y constituyeron un hito en la política global. En un país que ha dado una vuelta de tuerca radical hacia la izquierda de Morena, la oposición política tiene una mayor responsabilidad social y el deber de transformarse y madurar, o morir.

Antes que abandonar su ideología para "venderse" como una opción, el PRI tiene la obligación, sostiene Mario Chávez Suárez, ex coordinador estatal de las filas juveniles, de retomar sus orígenes y hacer un ejercicio profundo de reconocimiento de errores, así como emprender un trabajo de liderazgo e inclusión exhaustivo, pues tiene, más allá de la ínfima presencia en los cargos públicos, una amplia militancia que permanece leal, y el mayor error cupular en el pasado proceso fue desestimarla.

Mario Chávez hace una lectura de los resultados adversos y de los porvenires que su partido ha de edificar para reposicionarse, desde la perspectiva de la juventud.

El oriundo de Paso del Macho relata su incursión en el quehacer político: "De allá son mis padres, llegué a Xalapa a los 15 años a estudiar la preparatoria en busca de mejores oportunidades, de más horizontes, sabedor de lo que quiero hacer de mi vida profesional y personal".

En su terruño fue fundador de un colectivo que se llamaba Pueblo Chico, Leyendo en Grande, basado en el tema cultural, pero específicamente en la preservación de los libros en físico y en motivar a que los jóvenes y la población en general tomara la lectura. "Nos dimos cuenta que en Paso del Macho no hay mayor atractivo que no sean los bares y las cantinas y que los jóvenes están muy arraigados a ellas.

"Ya en Xalapa, hace cuatro meses, fui consejero áulico de Chaviza Revolucionaria, después rendí protesta como coordinador estatal de delegados y dirigentes municipales de dicha organización juvenil.

"La experiencia que me deja es, primero, una campaña muy extenuante y muy gratificante. Segundo, el haber empoderado desde distintos municipios y en una misma trinchera, un mismo proyecto, que era llevar al mejor candidato que consideramos en ese momento a gobernador. No se logró por diversos motivos y circunstancias, y por (otras situaciones) que se dieron dentro del partido y de la vida política", asevera.

Considera que en el reciente proceso electoral los jóvenes fueron participativos y muy importantes en el desarrollo de los comicios, "creo que se deja constancia que no somos apáticos, no somos ajenos a la política y lo que realmente queremos es que nos brinden la oportunidad para demostrar de lo que estamos hechos".

–¿El PRI se encuentra en crisis?

–No. Convencido estoy que el PRI se encuentra en una gran oportunidad de refundarse. De cambiar verdaderamente, de regresar a su ideología, de volver a tomar en cuenta a su militancia, a la vigorosa militancia que tanta falta le hizo en este proceso electoral, a sus cuadros, a sus sectores. Así que si crisis significa oportunidad, entonces sí, el PRI está en una crisis.

–¿Qué análisis haces de la situación del tricolor a nivel nacional, con los cambios que se han hecho últimamente y el haber quedado en una posición muy relegada, siendo el que deja el poder presidencial?

–La ciudadanía nos dio un mensaje muy claro, o cambiamos o cambiamos. Por eso nos mandaron a una posición muy relegada, crítica en la vida política del partido. Pero ello no significa que estemos por desaparecer. En cuanto a los cambios, el partido no se equivocó en dejar a una mujer capaz al frente del CEN, pero espero que terminando su proceso, den apertura a todos los sectores y a todos los actores para que la próxima dirigencia, ya con el análisis y conocimiento que se tiene de cómo está el partido, pueda redoblar esfuerzos y así demostrar que no todo es permanente y que no todos son eternos.

–¿El candidato presidencial, quien se había autoproclamado ciudadano, José Antonio Meade, era el correcto para encabezar toda la estructura del priísmo?

–No. Creo que ahí se tenía que hacer cargo un presidente del partido con entereza, con sumo arraigo al partido y con mucha identificación hacia la militancia; con conocimiento de los sectores, estructuras. ¡Vaya, un conocedor del partido! Debemos (diferenciar) las funciones del presidente del partido y lo que es un candidato. Y considero que ahí faltó eso; hasta la llegada de René Juárez Cisneros, y a la vez, una estructura paralela del partido para, sí, encabezar la estructura del priísmo.

–¿Qué crees que deba hacer el partido para recuperarse? Esto en función de que está sonando la alternativa de cambiar de nombre, las siglas, el color. Y dado que tienen añeja tradición en la política mexicana, ¿cómo consideras que debe situarse? Porque parece una posición tibia la de la nueva dirigente nacional, Claudia Ruiz Massieu.

–Creo que el partido tiene que empezar a recuperar su identidad y su ideología. Un partido que no la tiene, su militancia o los simpatizantes simplemente no se sienten identificados. En la pasada elección quienes hicieron alianzas, como fue el caso del PRD y PAN, desdibujaron su ideología política abandonando su identidad, uno por querer tener posiciones políticas y el otro por salvar el registro; resultado de esto, pierde cohesión y unidad. Si el PRI emanó de la Revolución, creo que se debe seguir ese precepto. No me parece que este momento sea el más indicado para cambiarle el nombre.

"El PRI hoy sigue más vivo que nunca y tendrá que seguir vivo si regresa a sus bases. No es cuestión de un producto de empresa que suele vender, es cuestión de que cambiemos las formas en cómo se ha venido haciendo política, de que cambiemos las caras, los nombres y los mismos personajes que han manejado el partido tras bambalinas y que tampoco han querido dejar el poder. Y con esto me refiero a que han brincado de diputaciones, senadurías, alcaldías, secretarías y puestos dentro del partido, que ya muy desgastados están y que le harían mejor desde afuera que desde adentro.

"El partido tiene que cambiar, sí, pero con rumbo, posicionándose en darle a la oportunidad a la militancia, a quienes tienen la capacidad de convencimiento, de preparación y, reitero, a quienes han hecho trabajo partidista.

–A nivel estatal, el Revolucionario Institucional igual sufrió una debacle y más evidente que a nivel nacional. El candidato José Yunes afirmaba continuamente que no iba a haber un "efecto Duarte", pero se le sigue cobrando esa factura. Existió simulación, hubo una desbandada de personajes y organizaciones que terminaron apoyando al candidato oficial panista, etcétera, y ante la elevación del grupo de Morena a primera fuerza y la escasa representación pública que logró el partido, ¿cuál es tu parecer? ¿A qué se puede atribuir internamente?

–En primera, se debe a una falta de acuerdo y consenso político. Si bien es cierto que el actual gobernador la hace mejor de policía que de político, también es cierto que en el partido faltó tacto para manejar una situación tan importante como llevar al triunfo a un buen candidato. Quienes se fueron nos dejaron muy en claro de lo que están hechos, que no son hombres de una sola pieza. Retomo a Carlos Alberto Madrazo cuando dice que el hombre vale en función de la bandera a que servimos, de la idea a la cual entregamos nuestro entusiasmo, de la huella de dignidad y rectitud que dejamos.

"En el otro aspecto, creo que era una lectura anticipada. Sabíamos lo que veníamos padeciendo, tuvimos a un ex gobernador pésimo y como partido tampoco supimos hacer un análisis a tiempo para poder retornar. Las bases a nivel municipal estaban perdidas, en muchos municipios dejó de haber PRI desde hace rato. Y el haber posicionado a delegados que muchas veces no conocían la radiografía política, no todos, para que hayan hecho nada más un papel de simulación, pues creo que no era como se tenía pensado que pudiera haber sido para sacar adelante al candidato a gobernador.

–Según tus perspectivas, ¿las pocas figuras que alcanzaron cargos de representación tienen la capacidad para poder impulsar la reestructuración y el reposicionamiento del PRI del que hablas?

–Creo que no son las figuras políticas que hayan quedado. Pienso que a quien corresponde la reestructuración es a la militancia. Si ahorita no hay un liderazgo en el partido, tiene que surgir o se tiene que crear en primera instancia. Y las figuras que quedaron en posiciones políticas deben apoyar esa reestructuración en el entendido que se necesita unidad y diálogo.

"No podemos decir que hoy estamos en un proceso de diagnóstico, de coloquio con la militancia y el próximo año seguimos en la reestructuración sin construir nada, sin tener nada, y el tercer año, ya viendo el barco electoral, digamos, ya hay presidentes de partido municipales, ya hay delegados, ya hay una estructura, que tampoco se sabe cómo se ha sacado.

–¿Qué opinas acerca de quienes supuestamente aspiran para la dirigencia en el CDE priísta de Veracruz?

–Están en su derecho como militantes del partido. Eso es inapelable, pero pienso que quien aspire debe de voltear a ver a la base, entablar un diálogo con ella; debe ser propositivo, crítico y autocrítico, dándole apertura a ésta y, si convence, que su designación sea entonces mediante consulta. Una base, militancia, simpatizantes, identificados con su dirigente, significa identidad partidista. Esa la hemos perdido y se necesita recuperar.

–Entonces, ¿las dirigencias han fallado en su función de mantener la cercanía con la militancia? Y en ese sentido de proximidad, ¿qué rol han tenido las organizaciones juveniles de las que tú provienes?

–Algunas dirigencias han cumplido su función. Otras, simplemente la cumplen en los actos políticos y a veces, ni eso. Es decir, cada quien actúa según le convenga y si no cumple con los intereses de dicha dirigencia, pues hasta ahí se acaba el compromiso, aunque aparezcan en la foto y en los actos. Y eso de cercanía, pues parece más lejanía, porque se suelen cerrar en una burbuja que se revienta con el primer soplido que se le da.

"El rol que hicimos ha sido de sumar, sumar jóvenes, sumar capacidades y de ir viendo cómo está realmente el panorama político juvenil en cuanto a la participación. En cuanto a las organizaciones estatales creo que ha habido un vacío de liderazgo. Considero que no se ha hecho un llamado para poder realmente tener un partido vigoroso en el tema juvenil. Quienes piensan que aquellas siguen estando fuertes, en ese aspecto no coincido, porque creo que en esta elección tenían que haber representado más de lo que decían tener u operar.

–¿Los jóvenes en el partido realmente tienen participación o es solamente un discurso?

–Aquí hago una comparación: los jóvenes en el partido tenemos una fuerte presencia. Ha sido un discurso que en algunas circunstancias se han visto palpable. Ahí tenemos el caso de quién dirigió la campaña juvenil de nuestro candidato a gobernador, quién fue la coordinadora de los primeros votantes para la campaña de Pepe Meade en Veracruz, y la dirigente de la Red Jóvenes x México. Son personas con mucha capacidad, preparadas y conocedoras del asunto de la juventud, de la problemática social. Pero por otro lado, les cerraron la puerta a ellos y a otros tantos dirigentes de organizaciones juveniles que aspiraban a una posición aceptable dentro de las candidaturas plurinomales. Si me dicen que dar participación es mandar hasta las últimas posiciones, estamos mal.

–¿Te parece que para que el partido "se vea distinto" se tienen que ir los viejos y quedarse los jóvenes?

–No se trata de viejos y jóvenes. No se trata de edad, se trata de capacidad. Hay priístas que son –como se le conoce coloquialmente–"la vieja guardia" y le aportan mucho al partido. Y hay jóvenes que de verdad a veces uno se pregunta, ¿qué hacen en política? Aquí cito a don Fernando Gutiérrez Barrios: "En política no hay jóvenes y viejos; hay aptos o ineptos". Entonces pienso que este cambio es un entreveramiento entre la juventud y la experiencia. ¡Vaya, es transgeneracional!

–El haber perdido la Presidencia de la República entierra políticamente al Revolucionario Institucional?

–No, el PRI no se entierra. Ya vivimos un proceso en el año 2000, dejamos de ser poder y pasamos a ser oposición. Hoy es igual, somos oposición y nos tenemos que comportar como tal.

–¿Es al nuevo PRI, así denominado por el presidente saliente, Enrique Peña, siendo entonces candidato, al que apelan para transformarse?

–¡No!, ese "nuevo PRI" no es al que pertenecemos miles de priístas. Ese fue un "priísmo" oportunista, gandalla y corrupto. Quienes sean culpables, que paguen ante la justicia. Así de simple.

–¿Qué necesitaría entonces el PRI para que la ciudadanía, no sólo sus simpatizantes, vuelva a confiar en él?

–Acciones distintas a las que se practican. Por ahí dicen que el discurso convence, pero el ejemplo arrastra. Y en efecto, se han cometido muchos errores, grandes y garrafales errores, pero también el PRI ha sido el partido de las grandes transformaciones de nuestro país. Y en esa sintonía, seguir cambiando para poder transformar. Con pequeñas acciones, con pequeños pasos. El PRI, los priístas, tenemos que voltear a ver a aquellas estructuras no visibles de la sociedad, aquellas a las que se les ha hecho mucho daño, a las que se le ha olvidado y están en el colectivo imaginario.

–¿Crees que para reformularse el Revolucionario Institucional pueda abanderar reclamos sociales como la interrupción legal del aborto o la reivindicación de los derechos LGBT?

–Si por algo se ha caracterizado el partido a lo largo de la historia es por ser el partido de las causas sociales. El partido de la justicia social, que ha sabido dar respuesta a lo que la ciudadanía reclama. Son temas que muchos por tabú o por no perder capital político no han tocado. Debe resolver, como oposición que va a ser, en primera, cuál va a ser su postura. A quién va a apoyar, a qué sector de la población acompañar, y a partir de eso construir. También tiene el PRI que cambiar un poco acerca de eso, ya sea acerca de la comunidad homosexual, del aborto, la legalización de la marihuana, o de muchos temas que hoy a los jóvenes nos incumben y a los que la población está ávida de que se dé respuesta.

–Morena ya absorbió muchas de esas causas y sectores sociales que, debido a precisamente esa neutralidad discursiva e inacción en que incurrió el partido, perdieron identificación con éste, ¿cómo es posible que esa indefinida "oposición responsable" de la que habla la presidenta del CEN sea capaz de atraerlos de vuelta hacia sí para poder representarlos?

–A través del diálogo. Creo en el diálogo y considero que será lo que lleve al partido a recuperar no sólo los sectores que se perdieron, sino aquellos que están en las estructuras no visibles de la sociedad y que tanta falta hace que se volteen a ver y se escuchen y tomen en cuenta. Va a ser el mejor argumento para el partido que pueda llevar a la cámara, siempre y cuando sea responsable. Si el partido sigue ante la omisión de pensar que no le debe nada a nadie y sigue pensando que no hay alguna bandera que encabezar, entonces estaría en un grave error.

–Habrían de aliarse con el PAN, como oposición, ante un predominio absoluto de Morena en el Legislativo y las políticas que tanto han criticado ambos del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador?

–No es necesaria una alianza política sólo por capricho. Si es necesario para dar solución a temas de importancia, adelante, que sea por la sociedad, pero más allá de hacer alianzas que no llevan a ningún lado. Ahí está, lo digo nuevamente, el caso PAN-PRD. El partido debe de tomar una postura muy seria con respecto a la sociedad. Más allá de hacer alianzas con el PAN, el PRD o Morena, la cual muchos pueden suponer, el PRI debe fijar acciones claras, sobre todo en dónde estamos, qué tenemos, hacia dónde vamos y qué es lo que vamos a hacer.

–Recientemente dejaste la coordinación de Chaviza Revolucionaria, ¿a qué se debió?

–En primera se debió a que concluí un ciclo dentro de la participación juvenil, dentro de esa organización. Pongo la renuncia por convicción, porque lo poco o mucho que hice quedó constatado. Y en segunda, porque me voy a construir desde la militancia. Creo que esa es la parte fundamental en que la mayoría debemos hacerlo, sin cargos, sin dirigencias y sin nombramientos. Construir propositivamente y con mucho análisis y objetivamente para ver qué es lo que procede.

"En estos momentos el partido sigue teniendo en las dirigencias a buenos militantes, buenos priístas, pero creo que también tiene más y mejores simpatizantes sin puestos, en las estructuras municipales. Ahí es donde se debería retomar realmente.

–¿Hacia dónde te diriges con tu actividad en el partido? ¿Tienes alguna aspiración?

–Me dirijo a construir en unidad, en equipo, con jóvenes, con mujeres, con todos los sectores del partido. Me dirijo hacer las cosas distintas. Claro que tengo aspiraciones, pero la principal aspiración que tengo como joven, en lo que concierne al partido, es, en estos momentos, construir desde abajo, apoyando a demás colegas, sabedores de lo que no se hizo o se hizo mal, para no volver a cometer esos errores. Y ver hacia dónde podemos avanzar para hacer las cosas diferentes. Pienso que estos momentos en el partido son de transformar, reivindicar, de refundarnos, expresa.

Al cierre de la entrevista, Mario Chávez lanza un mensaje a los priístas de Veracruz:

"Lo más importante es que nos dejemos de simulación política, de darle paliativos a la militancia, de recurrir a los programas asistenciales que ya no funcionan. La ciudadanía ya no necesita un PRI del siglo pasado, en donde por llevar unos cuantos programas la gente se va a abultar. El efecto más grande fue el de Morena, de Andrés Manuel, que supo encauzar muy bien la sinergia que había y el clamor social.

"El partido necesita verdaderamente de líderes y hago un llamado a los jóvenes, más que a las estructuras de dirigentes, a que nos unamos, a que seamos proactivos y actores de cambio. Y que ante la regeneración partidista, como debe de ser, seamos nosotros los que alcemos la mano simple y llanamente porque también es un derecho aspirar. No más, no menos. Creo que cada quién está sabido de sus capacidades y lo que puede lograr sirviendo al partido y a la ciudadanía. Si todos los priístas construimos desde un punto de coincidencia, viendo el bien común y no el personal, la forma de percibirnos cambiará, porque el ejemplo quedará ahí.

"El partido es más grande que todos los que le han hecho daño. El Revolucionario Institucional hoy está de pie ante la derrota. Ahí nos conoceremos y sabremos quién está con el soldado caído cuando necesita recuperarse. Sé que son muchos los que siguen en el PRI por convicción y seguro estoy que saldremos adelante", concluye.