Cultura

Universidad: esencia y existencia

septiembre 09, 2018

El término Universidad deriva de universitas, palabra de origen latino que proviene de universum, que significa "reunido todo" y se utiliza con sentido de totalidad en dos acepciones; como Universitas Magistrorum et Scholarium, que designa a un gremio corporativo de maestros y estudiantes, y como Universitas Litterarum, institución donde se reúne todo el saber. La Universidad surge como la más alta expresión del renacimiento intelectual iniciado en el siglo XI en Europa, una de las más importantes organizaciones de profesionales creadas para el estudio y el desarrollo del conocimiento, desde su origen luchó por su autonomía frente a las autoridades locales, mediante Cédulas Reales y Bulas Papales. Procede de las Escuelas Catedralicias y Monacales.

Entre las más antiguas universidades europeas destacan: Bolonia, fundada en 1088, donde se enseñaba derecho y medicina; París, que data de 1150, especializada en teología y filosofía; Oxford, cuyo origen se remonta a 1096, que trabajaba matemáticas, física y astronomía; Cambridge, derivada de Oxford, surge en 1208; y Salamanca, fundada en 1218, que fuera la primera en ostentar el título de Universidad en Europa, por un edicto otorgado por el rey Alfonso X en 1253.

Las universidades se organizaban en tres facultades mayores, Teología, Derecho y Medicina, y una facultad menor, Artes y Filosofía; se estudiaban las siete artes liberales divididas en el Trivium, las artes de la palabra: gramática, retórica y lógica; y el Cuadrivium, las artes del número: matemáticas, geometría, astronomía y música. Los estudiantes por la mañana accedían a la lectio, lectura y análisis de textos en latín, y por la tarde asistían a la disputatio, el debate de los temas estudiados. Los grados que otorgaba eran el de Bacheler, Magister y Doctor, la Licenciatura no era un grado sino la licencia para enseñar.

Desde su origen las universidades han sido entidades orgánicas de esencia humanista, dedicadas a la enseñanza de educación superior, investigación, creación de una cultura humanista y desarrollo del arte; siendo las únicas que pueden otorgar grados académicos y títulos profesionales. Plurales de origen, han agrupado estudiantes de distintos países y diferentes idiomas, promoviendo el saber intercultural desde el diálogo humanista.

Con la expansión de Europa hacia las colonias en América, la Universidad llegó a la Nueva España, se arraigó y creció influenciada por la sociedad novohispana. Siendo virrey don Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón, se otorgó en septiembre de 1551 la Cédula Real emitida por el emperador Carlos V para abrir la Real y Pontificia Universidad de México, que inició sus cursos en enero de 1553 en un edificio ubicado en la Calle de Moneda, número 2, de la Ciudad de México, impactando desde entonces con su ideología humanista y sus postulados libertarios en la vida de la sociedad mexicana.

Correspondió al siglo XX impulsar los cambios que transformaron en laica a la Universidad. El 22 de septiembre de 1910 el presidente Porfirio Díaz inauguró la Universidad Nacional de México, con Joaquín Eguía como primer rector. Heredera de una larga tradición el 28 de mayo de 1929 el presidente Emilio Portes Gil le otorgó la autonomía convirtiéndose, desde entonces, en la Universidad Nacional Autónoma de México. La hermosa Ciudad Universitaria se estrenó en 1953, y en 2007 el campus fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En 2017 fue reconocida como una de las 100 mejores universidades del mundo y la más grande de América Latina.

José Vasconcelos fue el encargado, en 1920, de diseñar escudo y lema de la Universidad; sostenía que: "Un pueblo que pierde la fuerza necesaria para sacudirse el yugo, acaba por venerarlo", y que consecuentemente "la universidad es una necesidad vital". El lema universitario "Por mi raza hablará el espíritu", decía Vasconcelos, "significa la convicción de que la raza nuestra elaborará una cultura de tendencias nuevas, de esencia espiritual y libérrima", "pretendiendo significar que despertamos de una larga noche de opresión". Hoy como entonces es la Universidad el centro vital de la sociedad, el lugar donde el compromiso social se postula, y la libertad ideológica se defiende por encima de cualquier cosa. Y hoy como siempre, "Por mi raza hablará el espíritu".