Política

Hacia el fin

septiembre 04, 2018

El último informe de la malhadada administración federal vigente fue una triste, por costosa, exhibición de torpezas, malas instrumentaciones políticas y miedos a enfrentarse con las consecuencias de sus decisiones.

Primero, porque el acto protocolario del mensaje del Presidente se desarrolló este lunes a la misma hora que el Mecanismo Especial de Seguimiento al caso Ayotzinapa presentaba su informe en la escuela normal Isidro Burgos de Ayotzinapa, en el municipio de Tixtla, Guerrero. No poca cosa si se consideran los personajes que asistieron a dicho informe: Esmeralda Arosemena, relatora para México de la CIDH; Luis Ernesto Vargas, comisionado de la CIDH; Paulo Abrao, secretario ejecutivo de la CIDH; Jan Jarab, representante en México del Alto Comisionado de ONU-DH, y Luis Raúl González Pérez, presidente de la CNDH.

Éste solo hecho nulifica cualquier pretensión justificadora que intentara el gobierno del presidente Peña Nieto con el boato en Palacio Nacional, rodeado de amistades y representantes diplomáticos. Mensaje que, más por morbo que por verdadero interés, habrá que desagregar en su momento.

Mientras eso sucedía, la revista norteamericana NewsWeek publicaba el reportaje de la periodista Ana Lilia Pérez sobre la propuesta del impresentable Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes, para la creación de un "fideicomiso maestro", el cual se preparaba desde 2017, con el que se autorizó la cesión de los derechos de cobro que tiene el Fondo Nacional de Infraestructura de la Autopista México-Puebla a otro fideicomiso emisor de certificados bursátiles de naturaleza privada, denominado Fideicomiso Maestro, a fin de que pueda recibir ingresos derivados de los derechos de cobro cedidos al Fideicomiso Maestro. Operación en la que, por lo demás, estuvo directamente involucrado el actual gobernador del estado de México, Alfredo del Mazo.

El presidente Peña Nieto desea "como Presidente y como mexicano" y sin asomo de sinceridad, éxito al presidente electo López Obrador. Dudoso buen deseo, si nos atenemos a todos los obstáculos que su administración ha puesto para el esclarecimiento e imposición de justicia del caso Ayotzinapa. Virtualmente, el gobierno completo se ha volcado a entorpecer la investigación, al igual que con otros casos controversiales de su gobierno. A estas alturas referencial en materia de trabajo en contra de los intereses de la nación y los gobernados.

En estos últimos días el presidente electo López Obrador ha tenido que intervenir para suspender por dos años las licitaciones de buques tanque toda vez que Pemex, bajo el nuevo gobierno, habrá de participar en la comercialización de petróleo. De hecho se han congelado para su revisión a detalle 107 contratos que el gobierno de Peña Nieto entrega a empresas petroleras y de servicios asociados privados. La intervención del próximo gobierno ha obligado al gobierno en funciones a renegociar el TLCAN precisamente en materia energética.

Entre la guerra, sus monstruos y las mentiras gubernamentales, el fin del gobierno del nuevo PRI termina, miasmático, en una formalidad acartonada que muy pronto habrá de desfondarse para dar paso a la revisión contable.