Política

Rebobinados

septiembre 01, 2018

A las puertas del fin de la administración, los colectivos de búsqueda de personas desaparecidas señalan sin eufemismos el déficit absoluto del gobierno en funciones en materia de los desaparecidos. Observación nada despreciable si se recuerdan los ejes sobre los que se construyó la oferta política de campaña.

Todo instrumento de relación convergencia sociedad-gobierno para la búsqueda de personas desaparecidas quedó como letra muerta a lo largo de toda la administración.

La consistente desatención y desprecio gubernamentales por los reclamos de la sociedad civil sobre desaparecidos específicamente subyace en las razones de un castigo electoral tan rotundo como el habido el primero de julio.

El hecho de que el fiscal, quien al igual que su jefe optara por la comunicación horizontal, bloqueara de sus redes la voz de los colectivos demuestra los reflejos íntimamente autoritarios de la administración en curso. Característica que comparte absolutamente con su aparente némesis, la administración anterior. Qué cosas.

El sistema aún en el gobierno está imposibilitado de entender y procesar los datos ofrecidos por la realidad. Y no es que la Comisión de la Verdad creada en el Congreso haya hecho un mal papel, es que hizo ninguno. Nada, en absoluto.

Eso es algo que exhibe con dureza la completa ajenidad, indiferencia, del sistema político vigente respecto al dolor humano. Al final, no hay diferencia entre la actitud y desempeño panistas y el del gobierno federal priísta.

La actitud federal respecto a Ayotzinapa es equivalente a la actitud del gobierno del estado respecto a las desapariciones. Con el agravante bastante creíble que el contacto con el gobierno sirviera eventualmente más para efectos de control policiaco que como forma de coordinación de esfuerzos oficiales con los civiles.

Es uno de los costos de una sociedad definida más por la desconfianza que por las relaciones colaborativas.

Ésta es una de las tareas más importantes de los próximos gobiernos cualquiera que sea su origen, pero especialmente si son morenistas. Reconstruir la civilidad, las relaciones de confianza. Luego de diez años de guerra interna, será una tarea ardua, harto difícil, que reclama lecciones básicas e intensivas de civismo que, al final del día, posibiliten la generación de capital social.