Política

Multiplicidad Orgánica

agosto 28, 2018

En cualquier sistema jurídico contemporáneo existen inconvenientes y uno de ellos, y de particular importancia, es el relativo a la multiplicidad en sus ordenamientos. En el caso particular de la Universidad Veracruzana hay tres esferas normativas que llaman poderosamente la atención, no simplemente desde la interpretación, sino en la forma de aplicarlas en las diversas esferas jurisdiccionales de la facticidad. Y es que el legislador ordinario, en su momento, quiso resolver diversas problemáticas que enfrentaba la universidad de nuestra entidad. No se trata de errores, sino de soluciones circunstanciales y de modernización.

Me refiero particularmente, a la propiamente denominada Ley Orgánica (1993) , la Ley de Autonomía (1996), que al final de cuentas se trata de una Ley Orgánica de segundo orden, pero que posee toda la fuerza de la misma, ya que fue expedida por el Poder Legislativo veracruzano en uso de las atribuciones conferidas por la norma constitucional, y en tercer lugar, se encuentra un conjunto de normas que funcionan en su doble ámbito, tanto constitucional como orgánico, y que en consecuencia, son de aplicación directa e inmediata, las cuales se hayan determinadas en la Constitución Política del Estado de Veracruz.

En el último de los casos, algún seguidor de Hans Kelsen podría argumentar que se trata de una regla por encima de las leyes orgánicas citadas en primer lugar, pero la respuesta consiste en que si bien es cierto es de aceptarse tal argumento, resulta insuficiente, pues el contenido de tales normas es de profundo raigambre orgánico como por ejemplo el financiamiento de la Universidad. Y, como corolario, tienen una doble naturaleza, son constitucionales en el sentido más extremo del término, y además, son orgánicas en función de la materia que regulan.

Una de las consecuencias que se derivan de la trilogía arriba apuntada se ubica en relación directa con la interpretación, argumentación y aplicación de las normas entre sí; lo que hasta la fecha ha presentado contrariedades menores, de solución entre las partes en conflicto. Sin embargo, se asoman muchos cuestionamientos en el futuro.

Si bien es cierto que las tres normas mencionadas (Constitución Política, Ley Orgánica y la Ley de Autonomía) rigen diversas materias que afectan a la dinámica de la Universidad Veracruzana, también debe reconocerse que puedan presentarse antinomias, y como consecuencia acudir a la resolución a las instancias pertinentes en casos de duda, aplicación o interpretación.

Las razones de la existencia de las tres normas obedecieron, en su momento, a percepciones de carácter social y de pertinencia jurídica, como se dijo con anterioridad, sería un error descalificar al legislador del pasado en función del presente.

Pueden esbozarse muchos argumentos en favor o en contra de la necesidad de ese instante de, por ejemplo, expedir la Ley de Autonomía separada de la reforma a la Ley Orgánica. Pero se hizo de esa manera en función de la necesidad de tocar solamente dos problemas de la incorporación de la autonomía de la UV en la norma, y en segundo, lugar cuidar el subsidio de la misma universidad. Puede leerse el transitorio originario que aparece en la Ley de Autonomía que años después se habría de derogar por causas nunca expresadas directamente.

Este triple orden normativo no es lógico ni congruente dentro de un sistema jurídico bien ordenado. Se necesita de la sistematización donde la facultad de iniciar leyes por parte de la Universidad, en la materia de su competencia, sea formulada en función de la propuesta de la Ley Orgánica que sume todos los elementos indispensables internos, para desarrollar la normatividad secundaria desde la perspectiva de su competencia dentro del Consejo Universitario General. Y que, además, posibilite la interpretación sistemática de la norma fundamental de la UV, de lo contrario se puede estar viviendo fuera de toda regularidad legal, a pesar de que se invoque a la misma como el elemento central de los posicionamientos fácticos.

Ahora bien, la discusión central de la Ley Orgánica como la fórmula de origen de la Universidad Veracruzana no se haya en la discusión sobre las diversas perspectivas de participación, eso corresponde a los estatutos derivados del ejercicio de la autonomía universitaria. Sino que la discusión necesita centrarse en los diversos órganos universitarios y las competencias de éstos.

Hay dos conclusiones al respecto. La primera de ellas es le necesidad perentoria de integrar en un solo cuerpo normativo dos de las leyes citadas en la presente colaboración: la Orgánica y la de Autonomía, como un cuerpo único que arrope no únicamente facultades sino a los órganos que tiene cada una como desarrollo de sus instancias. La duplicidad de órganos ha producido una serie de contradicciones de hecho y derecho, que a la fecha resultan insostenibles en el ámbito de las nuevas regulaciones de la vida de la universidad pública mexicana.

La segunda de las conclusiones se encuentra en la circunstancia de las relaciones democráticas y de construcción institucional. No se puede crear un sistema bien ordenado de normatividad y de vida institucional con una doble funcionalidad legal. Aunque parezcan que regulan cuestiones diferentes, en el fondo, hay puntos de contacto entre ambas leyes que negarlos es una inconsistencia argumentativa en todos los sentidos.

A partir de la facultad otorgada a la UV de iniciar leyes en el ámbito de su competencia se convierte en un imperativo central impulsar la nueva legislación universitaria, pero todo ello bajo la idea de la racionalidad como herramienta de los acuerdos no simplemente instrumentales, sino sostenidos en la idea de un derecho consensado.