Política

¿Ley Orgánica?

agosto 21, 2018

En el mundo de las normas jurídicas hay dos principios que no pueden dejarse de lado. El primero consiste en los cambios continuos y éstos no pueden detenerse. El segundo se encuentra en la necesidad de mantener la estructura del Estado de Derecho, porque constituye el instrumento de referencia de los sujetos que viven en el mismo.

Y todo esto viene a propósito de las muchas opiniones que ha levantado el antepreproyecto de Ley Orgánica para la Universidad Veracruzana. Los comentarios son pertinentes y necesarios para el análisis, de un documento que habrá de normar, en lo general, la vida universitaria en los próximos años, sin establecer ninguna periodización sobre el tema.

Mi intervención versará sobre el análisis de las leyes orgánicas de la universidad pública; la cual se constituye con rasgos de un régimen jurídico especial, particularmente a partir del reconocimiento de la autonomía por el Estado mexicano. Este tema lo habré de desarrollar en ulteriores colaboraciones, el tema central de la presente intervención se coloca en la idea sobre Ley Orgánica y su impacto jurídico en la UV en los tiempos actuales.

Desde su aparición, el concepto de autonomía universitaria en la legislación mexicana tiene como finalidad de otorgarle el estatuto especial en función de la estructura axiológica de la educación superior. Es necesario destacar tres grandes elementos para entender la función de una Ley Orgánica dentro del marco Jurídico del Estado mexicano.

Facultad de autorregulación

Facultad de auto organización académica

Facultad de auto organización administrativa

Ahora bien, la Ley Orgánica de la universidad pública, además de la distinción arriba apuntada construye el concepto de autoridad a partir de la idea de comunidad dentro de los parámetros de la propia orientación del Estado mexicano. Y este es un elemento central en la formulación de toda ley que permita construir la idea de legalidad.

Con la perspectiva apuntada se debe recordar que recientemente, con la adición a la Constitución local en su artículo 34, fracción VII, que a la letra dice: "… El derecho de iniciar leyes o decretos compete… VII. A la Universidad Veracruzana, en todo lo relacionado a su autonomía, organización y funcionamiento".

De lo anterior se desprenden algunas premisas que son importantes para entender la dinámica en la que se mueve actualmente el proyecto de Ley Orgánica para la Universidad veracruzana.

El punto central es que se trata de un anteproyecto de Ley Orgánica que está sujeto a una discusión a profundidad por toda la comunidad universitaria de la propia institución. Lo que trae como consecuencia que tiene que ser argumentada y analizada por todos los sujetos que posean el interés legítimo en hacer aportaciones a la norma dentro del contexto que marca la legislación aplicable.

Pero no se puede perder de perspectiva que es una Ley Orgánica. Una de las características de ésta consiste en su brevedad. Sí me permiten el símil, la Ley Orgánica es el modelo constitucional de la Universidad Veracruzana, y como resultado de tal situación debe ser un texto breve que organiza los tres grandes elementos citados con anterioridad. No es una ley omnicomprensiva de todas las situaciones en las que se sitúa la universidad, ya que esa función corresponde al Consejo Universitario, pues es el Poder Legislativo de primer orden dentro de una estructura universitaria.

Es a partir de esta concepción de facultades concedidas por la propia Constitución del Estado de Veracruz, por lo cual la Universidad veracruzana inicia un proceso de ejercer un derecho y una obligación a la vez. Un derecho porque constituye el eje principal para que la UV pueda organizarse a sí misma en las funciones que anteriormente quedaron establecidas. Y, además, es una obligación porque es parte de la actividad de organización de la propia comunidad universitaria en función de los derechos que la misma tiene, a partir de la libertad de cátedra y todos los demás como red complejísima de derechos humanos.

Mi colaboración inicia con una interrogación acerca de la Ley Orgánica y lo es ya que es necesario definir en primer lugar el ámbito de aplicación y ejercicio de los derechos que derivan de la facultad otorgada por el Congreso del estado, y, además, responde a la pregunta si es necesaria una nueva ley de la materia.

Pienso que en ese sentido hay dos argumentos muy importantes que son indispensables desarrollar.

El primero de ellos se encuentra en la necesidad de la propia funcionalidad de la estructura interna de la Universidad Veracruzana. Desde que se expidió la Ley Orgánica que hoy nos rige ha habido cambios sustanciales tanto en el quehacer universitario, como en la manera de organizarse internamente por parte de ésta. En los últimos 10 años se ha dado una transformación acentuada en la parte institucional y las obligaciones que se tienen frente a todos los miembros de la comunidad. Estos cambios requieren ser normados con la finalidad de establecer las acotaciones y límites en todas las esferas, que inciden en el respeto de Derechos Humanos.

El segundo de los argumentos es la forma en que debe pensarse la universidad como institución pública; y ésta es una tarea que requiere de la participación de todos los universitarios para establecer una serie de diálogos sobre los cuales debe fundarse la universidad pública, institución derivada del mandato constitucional de la Carta Magna, pero sobre todo de la innovación del conocimiento y la forma de hacer partícipe a toda la sociedad mexicana y veracruzana.

Replantearse las anteriores premisas a partir de la facultad concedida por el Congreso del estado es una de las vocaciones importantes para que la universidad no sólo piense en su autonomía, como elemento esencial de su gestión, sino centralmente en la responsabilidad que se asume con esta facultad de autogobernarse, y consiguientemente, establecer su responsabilidad frente a la sociedad presente y futura.