Política

Lo importante es primero

julio 17, 2018

Donde no hay harina, reza un dicho español, todo es mohína. Lo más importante es que el presunto presidente electo sepa separar lo que es fundamental para el avance de nuestro país de lo que es complementario. La vigencia del Estado de Derecho es incontrovertiblemente necesaria para la sobrevivencia de la nación, pero entrados ya en casi veinte años al Siglo XXI, es igualmente inaplazable remediar la pobreza generalizada y la amenazante brecha que separa a los ricos de los pobres.

La solidez social de México depende precisamente de la solución de estas realidades que han sido desatendidas por la insuficiencia de los programas de desarrollo que han estado en marcha durante los últimos treinta o más años. Las declaraciones solidarias de los empresarios son muy oportunas, pero para el avance coordinado del país hay que entender los límites prácticos de las preocupaciones de ese sector de la comunidad mexicana. La conducción de la nave será siempre del timonel.

Hay un aspecto de fondo en la problemática con que se inicia esta nueva etapa de la historia que el señor López Obrador llama la cuarta revolución. Se trata de la corta capacidad de nuestra comunidad para convertir los amplios recursos naturales que la rodean en progreso y bienestar. El que se asigne una importancia principal a la educación hace esperar que en un plazo no muy largo venzamos nuestras limitaciones actuales y aboquemos a una patria que nadie tenga que abandonar por buscar mejores condiciones de vida.

Lo anterior no es solo por razones internas. Las relaciones internacionales que se avecinan serán difíciles, muy especialmente con nuestro vecino al norte. Hay que estar preparados para no seguir dependiendo del extranjero para atender nuestras necesidades. Tenemos repetidas pruebas de que la administración norteamericana actual está exclusivamente comprometida en hacer valer sus intereses más inmediatos lo que significa que no hay que confiar mucho, como hasta ahora, en la buena voluntad del gobierno de ese país. La insistencia del presidente norteamericano en despreciar acuerdos multinacionales prefiriendo los bilaterales donde prevalece el fuerte es prueba más que suficiente.

México ha preferido las vías multilaterales procurando similitud de intereses con otros pueblos. El fallido Acuerdo de Libre Comercio Latinoamericano, ALALC, fue anuncio de la evolución natural hacia una comunidad latinoamericana, ahora tan necesaria como lo es para los europeos su Comunidad Económica. Nuestra presencia en organismos internacionales que el presidente Trump descarta es muestra de una profunda diferencia de óptica.

Las relaciones con los Estados Unidos se tensionarán a medida que ese país no resuelva su incapacidad de absorber migrantes. Aunque menos agudo su problema que el de Europa donde convergen ingredientes raciales y religiosos es un proceso tan trascendente como fue la mezcla de pueblos a la caída del imperio romano. No es menos cierto, empero, que lo reacio de la sociedad norteamericana actual a aceptar a los nuestros, obliga a prever que nuestra población, que en pocos años pasará de los 124 millones actuales a cerca de 150, encontrará un futuro mucho más atractivo en casa y no, por razones de pobreza, estar obligada a realizar sus talentos en tierra ajena.

La prioridad que el futuro presidente López Obrador asigna a la educación es indiscutible. Nuestra capacidad productiva depende de ella. Sumadas respaldan el éxito de nuestras relaciones con el mundo.

No cabe duda de que hay varios puntos de gran importancia dentro de los que AMLO dicta como estructurales para su programa de gobierno. Lo que requiere atención urgente es dotar a México de un sistema educativo amplio e incluyente que dinamice una economía fuerte y competitiva basada en actividades agrícolas, industriales y de servicios con las que tenemos que ganarnos la vida en los mercados mundiales.

Es explicable que los que rodean al futuro presidente de México insistan en que se legisle y ponga en ejecución muchos aspectos de índole social que quizás puedan presentarse como muestras de grandes adelantos en fórmulas de convivencia. Pero ante todo hay que entender que lo que hace posible que una comunidad subsista y realice su potencial comienza con su capacidad de producir los bienes que a diario necesita y la educación que lo hace posible y le da sentido. Sin ello todo se vuelve tensión.

Juliofelipefaesler@yahoo.com