Municipios

Para C4, carente capital e infraestructura durante gestión de MAYL según análisis

julio 13, 2018

En Veracruz, aun cuando existe un alto índice de comisión de delitos y es la tercera demarcación más poblada del país, el gobierno de Miguel Ángel Yunes sólo destinó a los Centros de Comunicaciones, Control, Cómputo y Comando (C4) 61 millones 909 mil 827 pesos, 20 millones de pesos, menos que el promedio nacional y sólo cuenta con 382 cámaras para vigilar la seguridad de ocho ciudades con más de 100 mil habitantes y al menos 190 municipios, ni siquiera se consideran en el plan, de acuerdo con el estudio "La subutilización del 911 en México: evaluación a los centros de atención de llamadas de emergencias en México 2017" elaborado por Causa en Común.

El diagnóstico elaborado por la asociación civil se realizó mediante solicitudes de información enviadas a cada entidad federativa y con entrevistas y visitas en los 32 centros de atención de la República, realizadas entre junio y octubre de 2017, y llegó a la conclusión que al día de hoy el número de emergencias 911 opera en todo el país, pero el proceso de construcción institucional y los resultados de los CAE son muy diferentes en cada estado y por la geografía y dispersión poblacional y en la práctica los servicios aún son inaccesibles para millones de mexicanos.

Desde 2009, la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública (LGSNSP) obliga a la Conferencia Nacional de Secretarios de Seguridad Pública (CNSP) y al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) a operar un número único para llamadas de emergencia y compatibilizar los servicios de telecomunicaciones nacionales con los locales, pero el principal problema es que la transmisión de datos de la red 3G sólo tienen cobertura en 650 mil kilómetros cuadrados y los 4G, indispensables para la funcionalidad de las aplicaciones en teléfonos inteligentes, 120 kilómetros de los 2 millones que tiene el país, lo que equivale, en este último caso, a sólo 6% del territorio.

En los estados existen dos tipos de regulación, la del estado de Veracruz (junto con otros 9 estados) plantea que la instancia encargada de coordinar la operación de la información en seguridad pública será un Centro de Comando, Control, Comunicaciones y Cómputo (C4), incluyendo los servicios de emergencia (El servicio de registro, atención y despacho de llamadas de emergencia, el servicio de registro, atención y seguimiento de la denuncia anónima, la Red Estatal de Comunicaciones, los mecanismos de video vigilancia por circuito cerrado de televisión, el desarrollo e implementación de herramientas tecnológicas aplicadas a la seguridad pública).

Uno de los problemas de Veracruz, es que la ley local no establece lineamientos para instalar los Centros de Atención de Emergencias (CAE) en los municipios, ni su cobertura territorial (a diferencia de entidades como Baja California que indica que deberá establecerse al menos un CAE en cada municipio), tampoco dan lineamientos a los municipios sobre los servicios de emergencia, tales como la contratación del mejor personal calificado, así como el principio de subsidiariedad por parte de los gobiernos estatales en caso que los gobiernos municipales ni mayores especificaciones.

En cuanto a presupuesto, las leyes locales de Chiapas, Chihuahua y Veracruz establecen lineamientos para destinar recursos a sus servicios de emergencia, y con base en la información proporcionada por las entidades federativas, se estima que el costo anual promedio de un CAE en 2017 fue de 81 millones 795 mil 710 pesos, de los cuales se dedicaron a salarios, mantenimiento de telecomunicaciones y de equipo de cómputo el 90% del gasto, pero en la entidad, aun cuando existe un alto índice de inseguridad y comisión de delitos y es la tercera más poblada del país, sólo destinó el año pasado 61 millones 909 mil 827 pesos, abajo del promedio nacional.

La Ciudad de México destina 2 mil 833 millones 360 mil 985 pesos de su presupuesto a estos centros y tiene poco menos de los 8 millones de habitantes con que cuenta la entidad; Guanajuato 436 millones 626 mil 965 pesos; Nuevo León 131 millones 900 mil pesos; Sinaloa 106 millones 78 mil 215 pesos; Sonora 81 millones 795 mil 722 pesos, que representa la media nacional y por debajo de ella Coahuila con 62 millones 533 mil 703 pesos y en octavo lugar Veracruz 61 millones 909 mil 827 pesos.

Otros indicadores que revisó Causa Común fue el costo de llamada en pesos y el tiempo de respuesta en minutos, en donde la entidad sí tuvo un buen desempeño pues cuesta 9 pesos y se atiende en un minuto y las cámaras de video vigilancia, de los que destaca la Ciudad de México (15 mil 115) y Estado de México (10 mil), el promedio por entidad se reduce a 593.46 cámaras, en donde Veracruz está por debajo con sólo 382 y al menos una patrulla con sistemas de geolocalización.

En cuanto al almacenamiento, procesamiento y aprovechamiento del material que capturan los C4, no se aprovecha para elaborar mapas delictivos y planear sus operativos; sólo 61% de los operadores están capacitados para atender una emergencia médica; su personal no habla otro idioma, en promedio, un Centro recibe 12 mil 727 llamadas al día (de las cuales 78% son improcedentes), los extremos están en la Ciudad de México que reciben 54 mil 951 llamadas al día y Querétaro sólo 137. De estas llamadas el 16% son solicitudes de ayuda policiaca, 3% médica y 2 de bomberos.

En cuanto a la infraestructura mientras en Guanajuato hay 44 CAE, en Veracruz sólo 8; en 23 de 32 centros declaran contar con una planta eléctrica que les permita operar en caso de interrupción en el servicio de energía eléctrica, 17 dijeron estar preparados para desastres naturales y únicamente 12 cuentan con alarmas contra incendios, en estados como Durango y el Estado de México son se han invertido sumas importantes para la construcción de infraestructura y la adquisición de equipo tecnológico, pero no es aprovechado, mientras que Baja California, Guanajuato, Querétaro y Veracruz, operan en instalaciones funcionales, priorizando la capacitación de su personal.