Política

ECP Oceransky, el IPE y desahucio de La Libertad

julio 04, 2018

Oceransky, el IPE y desahucio de La Libertad

Abraham Oceransky se aplaceró en Xalapa en 1985, probablemente derivado del desastre en el que quedó la ciudad de México en aquel año de paralisis gubernamentales y solidaridades impensadas. Hizo un intento de trabajar con la Universidad Veracruzana, creó el espacio para la facultad de teatro, que luego cambiaría de sede, pero no hubo suficiente empatía con la institución.

Decidió entonces hacer lo que sabía hacer, teatro independiente. En eso que es un referente nacional e internacional.

Hace seis años la UNESCO reconoció su labor de vida, el Instituto Internacional de Teatro de la Unesco le otorgó la medalla Pilar del Teatro y otra por su trayectoria y construcción del teatro El Galeón, un espacio singular y referencial para las personas de y los amantes del teatro que, al final del día, son amantes de la vida.

Aborígenes y foráneos reconocen en Oceransky algo más que la faena teatral, reconocen la vida, que eso, al fin y al cabo es de lo que trata el teatro.

Oceransky rasca ahora 75 años, sesenta de ellos dedicados al arte. Al teatro para ser precisos. Esto es a solas, sin patrocinios institucionales. Un anarquista moderado, sin que eso signifique el desorden organizado, sino la incompatibilidad con el principio vertical de la autoridad o, para ser más precisos, con la autoridad que no demuestra su verdadera nececidad de existir. En tiempos de miserias y miserables gubernamentales la libertad cuesta.

Al cabo de unos años aquel primer espacio fue cancelado. El autofinaciamiento suele tener sus límites, y más en actividades culturales en tiempos de ignorantes. Esto, en el sentido de no darse cuenta de la importancia de recrear lo humano, de reflejarlo para poder mejorarlo, o corregirlo en el peor de los casos. Después de todo, es la ignorancia la que paraliza, no por no saber, que es normal, sino por no apercibirse de la verdadera naturaleza de los problemas. Que para eso sirve la reflexión, carajo.

Entre amigos y con la ayuda del hoy día innombrable Fidel Herera, le fue dado en una suerte de comodato un terreno a un lado del que con que se apuntalaba a los artesanos, Manos Veracruzanas, ahí en Ignacio de la Llave, el teatro La Libertad, un pequeño espacio que evoca a aquel personaje pequeñito y fundamentadamente contestatario de Quino, Libertad.

Cambió de titular gobierno, con todas las consecuencias que implicó, y Oceransky se entera que el terreno donde edificó La Libertad no era del DIF sino del IPE, pese a que el papeleo y la documentación que acompañaba el acuerdo de palabra con la autoridad era signado por el DIF.

Pero el gobierno de Duarte estaba ocupado en otros menesteres, más lucrativos y reprobables. La cultura era inexistente o punto menos, no suponía –nunca lo ha hecho- oportunidades de lucro ni de apropiación significativa de dinero público, razón probable por la que dejaron a Oceransky en paz durante casi todo el gobierno. Excepto al final que le pidieron desalojara.

Al término de aquella cleptocracia las nuevas autoridades se hacen con el control de un estado en medio de varias crisis profundas y simultáneas. Pero lo hacen de mala manera, con el ánimo de vender politicamente como justicia lo que tiene muchos más visos de revancha. A los dos meses de haber tomado el poder el nuevo director del Instituto de Pensiones del Estado, Hilario Barcelata, un académico universitario estimado en general por sus compañeros jubilados, declara a los medios informativos que la tercera parte de los 45 bienes muebles del IPE han sido invadidos total o parcialmente y que serían peleados en tribunales. El ambiente de crispación en contra del gobierno anterior propiciaba que ese tipo de versiones polarizadas fueran aceptadas axiomáticamente sin mayor reflexión. Dos meses después de haber llegado Barcelata a la dirección del instituto de pensiones, Oceransky es calificado de invasor por el propio Barcelata (La Jornada Veracruz, febrero 17, 2017) que dijo que el teatro La Libertad es la propiedad ocupada de más valor para el IPE. Lo que tiene notables rangos de impresición. La propiedad es valiosa no tanto por el tereno en la que está construida, sino por la edificacion misma que se hizo sin financiamiento gubernamental ni del organismo. La financió el propio Oceransky.

El IPE como órgano público descentralizado padece limitaciones sustantivas para ser verdaderamente funcional a los intereses de a quienes realmente pertenece, los jubilados y pensionistas que trabajaron para el estado, gran parte de ellos académicos y trabajadores universitarios. El director y el consejo directivo es nombrado por el gobernador. Dicho de otro modo, el IPE hasta ahora ha sido una institución testaferra del gobierno en turno antes que defensora y protectora del interés de los trabajadores.

La Jornada Veracruz habló con algunos afiliados al IPE. Coicidieron en un sentimiento profundo de descepción respecto al desempeño de Barcelata; contaron que varios le apercibiernon de que sería un error aceptar colaborar en la administración del Gobernador Yunes Linares. Todos coincidieron también en la candidez de Barcelata quien realmente creía que podría hacer algo para mejorar las cosas. Al final del día un académico reconocido y aceptado por sus pares terminó como la mano castigadora para una veta sustantiva de la cultura en un gobierno fiel a la racionalidad utilitaria de que la considera accesoria, superflua.

Así, la ciudad de Xalapa y sus habitantes han perdido el único espacio independiente para recrearse y observarse a sí misma en escena. Porque eso es lo que hace la cultura, recrear lo humano en su completa posibilidad de ser. Entre el bien y el mal, entre lo amable y lo hostil, entre lo bello y lo mounstroso, toda la gama de posibilidades reflexivas de lo que nos es común sin distingos, lo humano.

Y eso, empático, Oceransky lo personifica rotundo. Instalado en la vejez lúcida de una existencia dedicada a la observación de lo que nos es común a todos, al margen del color de piel y del decil de consumo, además de la formación de generaciones de actores capaces de tocar el alma a los que de otra forma no se enteran.

Definido por la compasión, hoy está dedicado a desmontar el sitio que construyó sin financiamiento de nadie para el beneficio de los demás. Sin pedir a cambio nada e incluso costeándolo con tal de hacer que la realidad fuera tantito menos jodida para los jodidos. A La Libertad han llegado creadores escénicos de todo el mundo, Japón incluido. Grupos de actuación, escenógrafos y directores se han formado o contribuido a la construccion de capital social en una sociedad obsesionada por el capital a secas y por una competitividad no sólo desangelada sino letal.

Quizá es eso lo que subyace en las inquietudes de de los verdaderos tomadores de decisiones en el IPE, no tanto la ocupación creativa de un terreno, sino las consecuencias de la reflexión que causa observarse con atención en un espejo. Apercibirse de lo que tiene que ser cambiado para mejorar. Que eso es y para eso sirve el arte, carajo.

Porque éstos tíos saben que el arte puede ser ligero, pero nunca es apolítico. Aunque quiera serlo. El arte simplemente no puede deshacerse de su definición pública. Sea escénico, musical o plástico. Eso suele molestar a los que medran con la relaciones clientelares y el control corporativo de las organizaciones laborales.

Hace más de treinta años que el respetable es gobernado por personajes con ideas contrarias o por lo menos privadas de la noción de lo que es público. Tan absurdas que son capaces de pensar en privatizar el agua antes de hacerse cargo de cuidarla y educar para garantizarla como lo que es, un bien público.

Así, un terreno de menos de 400 metros cuadrados resulta que es la propiedad "invadida" más valiosa del IPE. Habrá que suponer que por el edificio que no construyó pero del que se apropia escamoteándole al respetable el único espacio libre e independiente en ésta ciudad para la reacreación reflexiva de lo que nos es común, lo humano. En algún momento las autoridades ofrecieron un espacio alterativo pero completamente disfuncional perdido en la mitad de ningún lado.

La vida completa de Oceransky ha estado dedicada al beneficio de la otredad. Muy poco tiempo después de haber concluido la carrera, convirtió una bodega en el laboratirio teatral más importante de Latino América, El Galeón. Ahí contribuyó a la formación o perfeccionamiento de personajes referenciales como Peter Brook, Alejandro Jodorowski, Enrique Buenaventura y Emilio Carballido.

Estos son tiempos ingratos para la ciudad, los gobernados y los creadores. En algún momento de las negociaciones las autoridades ofrecieron como compensación un espacio potencialmente atractivo y funcional, en secreto. Algo se avanzó en apariencia, pero sólo fue en lo que llegaba el desahucio. El cretinismo llegó a acusaciones de invasión nocturna del espacio que él construyó. Hay razones para pensar que hubo quien proveyó de información falsa al director del IPE, convertido hoy en verdugo de la cultura. Triste papel para un universitario, ir en contra del principio mismo de la universalidad.

Al final del día entre ofrecimientos inviables, mentiras alentadoras o amabilidades cortesanas ninguna autoridad gobernante ha mostrado intención verdadera de hacer cultura para beneficio de la comunidad. Han preferido dejar la responsabilidad sobre el lomo de un solo hombre, hasta que la mezquindad se los comió. Y hoy, en el carril de descenso, una ciudad que se preciaba de sus tradiciones culturales se queda sin espacios libres para la expresión y recreación de la humano y, además, castiga a sus creadores.