Política

Al balompié de la letra (corresponsalía de guerra futbolera)

junio 21, 2018

Las mil y una noches árabes contra los mil días rusos

Riga, Letonia, 14 de junio de 2018

La herencia narrativa árabe, uno de los tantos gestos de sapiencia milenaria que debemos a dicha cultura, nos deleita desde siempre con los cuentos de las mil y un noches, que el día de hoy, en la inauguración mundialista, poco pudieron hacer ante los eternos días veraniegos del oeste ruso, donde ahí y en países vecinos el sol abarca veinte horas de la jornada diaria.

Minutos 11 y 70 del juego Rusia contra Arabia Saudita: la fuerza aérea del anfitrión se alza, literalmente, imbatible y marca dos goles. En el ocaso del juego, dos francotiradores locales marcan los goles cuatro y cinco con quirúrgicos disparos: un esteta disparo de tres dedos y un tiro libre parecido a un misil inteligente.

Y tan tan. Las mil y una noches del medio oriente dieron paso al alba rusa. No es casual el entrevero de jerga militar para esta crónica. Con ello seguimos la esperanza de Bertrand Russel de que algún día será el futbol la única forma en que el ser humano exprese sus ímpetus competitivos, y no a través de las armas.

En el bar de Riga donde presencio el juego, diez hombres de porte atlético y corte al rape terminan de llenar la barra donde pedí una cerveza checa. Animado más por el entusiasmo futbolero que por el alcohol ingerido, Raúl, uno de ellos, me dice que no puede darse el lujo de ver futbol y beber cerveza tan frecuentemente.

Cuando pregunto la razón, me explica. El forma parte del ejército estadunidense y está ahí, con sus compañeros, disfrutando de su día libre. Sin sorprenderme, me alerta la misión que cumplen. Ese grupo de jóvenes marinos (cuya milicia solamente es delatada por su corte de pelo, ya que se comportan de forma amable y gentil) está entrenando al ejército letón para "hacer frente a adversarios". Dicho en lenguaje geopolítico, eso significa que a través de Letonia, Estados Unidos ejerce una intromisión poco sutil para hacer frente al enemigo resurgido: la Rusia de Putin. Ya hemos visto cómo opera eso en México, cuando a nuestros policías federales los entreno el ideario estadunidense vía la iniciativa Mérida.

Ahora, parece que desempolvamos una segunda Guerra Fría, aunque los soldados no son precisamente combatientes ideológicos, sino físicos.

"Y quien cree que gane en este encuentro", pregunto con doble sentido al teniente Raúl. "Rusia", contesta de inmediato. Él hablaba de futbol. Yo no. Vuelta al juego, brindamos por que su augurio se cumple: Rusia golea a Arabia. Dos de los enemigos del "mundo libre" estadunidense en el siglo XX (antes de que irrumpiera el demoniaco "populismo").

Echo un vistazo a los marinos estadunidenses. Parecen la Selección de EEUU de futbol: rasgos mundiales en ellos, producto de la diversidad étnica del vecino del norte. Apuran sus tragos y se van. Tienen solamente un día libre cada varias semanas. Y yo desplazo las analogías literarias para describir el triunfo ruso y las suplo por vocablos de guerra. Así expongo un discreto homenaje a esos soldados, que, al igual que Russel, preferirían que la Guerra fuera solamente a balón y cancha, donde los triunfos dignos enaltecen tanto a quien los obtiene como a quien pierde pero aspira a ellos.

Más notas de Hector Alejandro Quintanar Pérez