Política

Seguridad postergada

mayo 27, 2018

La llamada guerra contra el narco iniciada por el gobierno de Felipe Calderón ha pasado por distintas etapas y evolucionado a formas cada vez más violentas y extendidas, prácticamente ya por todo el territorio nacional. De aquellos enfrentamientos entre los cárteles principales, sus propias confrontaciones internas, la injerencia de las fuerzas armadas en su combate y la radicalización de distintas facciones surgidas tras la detención o la muerte de algunos de sus capos, llevó al país entero a vivir en medio de la lucha de grupos regionales, desprendimientos de otros núcleos mayores, todos ellos con alta capacidad de fuego y con el agravante de que cometen toda clase de delitos en la mayor impunidad.

Aunque en efecto se trata de un problema nacional, en Veracruz las condiciones de inseguridad se han agudizado exponencialmente en lo que va el gobierno panista-perredista de Miguel Ángel Yunes Linares, quien a trompicones y salidas argumentativas, medias verdades, medias ficciones, ha sido incapaz no sólo de contener la actividad delincuencial sino que ésta se ha multiplicado de una manera abrumadora para la paz social de los veracruzanos.

La población del estado ha pasado rápidamente de la esperanzadora oferta del panista de acabar con la inseguridad en seis meses, al desencanto y la decepción provocada por el incumplimiento de sus promesas de campaña, todo ello postergado además por el evidente conflicto de intereses en que está metida la estructura institucional del gobierno de Veracruz para apuntalar la candidatura de su hijo al gobierno estatal.

Lo anterior, por omisión, falta de inteligencia política o simplemente porque no estaba dentro de las prioridades de la administración de Yunes Linares, ha orillado a que en la zona limítrofe con Puebla se haya establecido una especie de tierra de nadie en la que los asaltos a trenes y más recientemente los sabotajes a las vías férreas hayan obligado a la Federación a intervenir y tomar el control de la seguridad, luego de que también aumentaran los secuestros, los homicidios y los enfrentamientos a plena luz del día, de bandas rivales.

Por lo pronto, el grupo de Coordinación Veracruz instaló ya una serie de retenes por distintas vías de acceso a ciudades de la región, cuyo primer efecto ha sido la disminución de la actividad nocturna de la ciudadanía, generando inquietud y zozobra ante la falta de efectividad de los órganos estatales de seguridad pública.