Política

Violencia e inestabilidad electoral

abril 21, 2018

Junto con Tamaulipas, Guerrero y Michoacán, Veracruz es uno de los estados en los que el factor de la violencia, la brutalidad de los homicidios entre bandas rivales, la inseguridad ciudadana que individualmente está sujeta a encontrarse cualquier día como estadística de los daños colaterales, los secuestros y delitos del fuero común conforman algunos de los mayores puntos de riesgo para el masivo proceso electoral en ciernes.

Hasta antes del gobierno de la alternancia, la posibilidad de que sucedieran eventos violentos en un contexto de disputa electoral se exacerbaba en los comicios para elegir autoridades municipales y ésta eventualidad podía establecerse con cierto nivel de certeza en determinadas regiones de la entidad, por lo general aquellas donde prevalecían formas caciquiles de control político, lejanía de los centros urbanos y presencia de grupos delincuenciales. En la región aledaña a Coatzacoalcos, comunidades ubicadas en las serranías de la entidad y zonas focalizadas del norte del estado donde hasta la fecha las decisiones que atañen a la comunidad son tomadas por grupos familiares, podía esperarse cualquier hecho de violencia.

Pero ahora la circunstancia cambió. Prácticamente en cualquier punto de la geografía estatal puede ocurrir cualquier incidente como ya sucedió en los pasados comicios por las alcaldías, en los que según denuncia del candidato a gobernador por Morena, Cuitláhuac García, grupos delincuenciales tomaron partido y amenazaban a sus representantes, por lo que según el morenista, esta intromisión no sólo inhibió la participación de sus aspirantes sino que sembró el miedo y la incertidumbre entre la ciudadanía. Más recientemente, el dirigente estatal del PRI, Américo Zúñiga acusó al gobierno de la entidad de generar inestabilidad política al no intervenir en las agresiones de las que son objetos tanto dirigentes municipales como candidatos.

En cierta lógica perversa de la lucha por el poder, cualquier acción es permitida para garantizar la continuidad en el control del gobierno y en la actual circunstancia en la que el candidato oficial es el hijo del gobernador en funciones, las posibilidades de que se incrementen los hechos de violencia soterrada, el uso del dinero público y de otras instancias oficiales para agenciarse votos además de la creación de un ambiente de incertidumbre y miedo entre los votantes es un hecho que debe ser tomado en cuenta por los organismos electorales, pues lo que está en juego para el gobernador Yunes Linares no es sólo la permanencia en la silla gubernamental a través de su hijo sino la estabilidad misma del estado, cosa que , al parecer, es lo que menos le preocupa.