Política

Proactiva, un desempeño fallido

abril 11, 2018

Este 5 de abril, el ayuntamiento de Xalapa tomó una decisión histórica: poner fin a la relación con la empresa Proactiva, responsable de la gestión del relleno sanitario donde los habitantes de Xalapa y otros municipios de la zona metropolitana depositan sus residuos.

¿Por qué se tomó esta decisión?

Desde 1998, Xalapa ha depositado su basura en las instalaciones que la empresa Mexicana del Medio Ambiente, ahora bajo el nombre de Proactiva, acondicionó en las inmediaciones de El Tronconal, un paraje en las orillas del municipio.

Aunque en los primeros años la empresa dio resultados relativamente buenos, en los últimos su desempeño ha sido francamente malo. A pesar de que el convenio indica que se debe ofrecer servicios de calidad, este relleno sanitario parece más un tiradero a cielo abierto. De acuerdo con un estudio de alumnos de la Universidad Veracruzana, en el predio hay más de mil zopilotes, prueba clara de una gestión inapropiada.

Proactiva se publicita como empresa responsable. Sin embargo, desde que la adquirió Veolia, una trasnacional que se ostenta como ejemplo de gestión ambiental con altos estándares, sus resultados dejan mucho que desear.

Al violar las reglas que establece la Secretaría de Medio Ambiente, el relleno de El Tronconal genera lixiviados que contaminan los cuerpos de agua. La impermeabilización artificial y la tierra que deberían cubrir los desechos no están: así lo muestran las imágenes tomadas durante los primeros días de abril.

Sin tratamiento apropiado, los perros proliferan sobre la basura expuesta a cielo abierto. A su lado, los zopilotes buscan la carroña que alcanzan a descubrir en el sitio.

El ayuntamiento de Xalapa paga 2.2 millones de pesos al mes a Proactiva y a Veolia por la gestión del relleno sanitario. A pesar de que las cláusulas del convenio con la empresa consignan el compromiso de cumplir la normatividad, esto no se hace.

Desde años atrás, la empresa se comprometió a mejorar el camino de acceso, que se mantiene en condiciones pésimas. Esto explica la constante descompostura de los camiones de limpia, que cada día transportan cerca de 300 toneladas de desechos, así como el gasto elevado del ayuntamiento para mantener su parque vehicular.

En 2003, Proactiva consiguió ampliar por 15 años la concesión para operar el relleno sanitario, que actualmente tiene dos celdas: una clausurada y otra a punto de llegar al límite de su capacidad.

En 2014, expertos contratados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para evaluar el sitio, observaron que existe el riesgo de la ocurrencia de deslizamientos, lo que podría dar lugar a la obstrucción del cauce del río en caso de lluvias torrenciales. Este problema se agudiza al no existir una red de control de calidad en el acuífero.

La falta de pavimento en el camino de acceso al relleno disminuye la velocidad de las operaciones y aumenta los costos de mantenimiento de los camiones recolectores. Por las deficiencias en la cobertura y desgasificación, se tiene una emisión importante de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

Hace cuatro años, los expertos del BID advirtieron sobre la situación general y recomendaron buscar otro lugar, pero las autoridades municipales no hicieron caso. Peor todavía: en 2017 acordaron prolongar el convenio durante 15 años más.

Sin evaluación alguna decidieron conceder a la misma Proactiva el manejo de los residuos sólidos, aun cuando incumplió las cláusulas que la obligaban a arreglar el camino de acceso y otorgar uno por ciento de sus ingresos monetarios a la educación ambiental.

En su momento, muchos ciudadanos se manifestaron contra la prórroga, a todas luces improcedente. Si el convenio finalizaba en abril de 2018, ¿por qué una autoridad saliente (2017) se atrevía a renovar una concesión que, en todo caso, correspondía renovar a la administración municipal entrante?

A partir de este conjunto de antecedentes, la autoridad municipal –en sesión de Cabildo–, resolvió extinguir el convenio con la empresa Proactiva. Es una decisión histórica. Asumir el reto de impulsar una gestión integral de los residuos sólidos, dejando atrás el paradigma que hasta ahora imperó en nuestra región: un tiradero a cielo abierto.

El desafío es avanzar, con amplia participación ciudadana, en la adopción de medidas que permitan cumplir con las famosas tres erres: reducir, reciclar, reutilizar. Xalapa, con una población sensible a los grandes retos que plantea el cambio climático y la sustentabilidad, no tardará en obtener buenos resultados. Estamos seguros.

*Presidente municipal de Xalapa