Política

Pese a leyes, equidad no ocurre en la política

marzo 08, 2018

Orizaba, Ver.- Con todo y leyes que, en el papel, garantizan la igualdad de género, la participación de las mujeres en la vida política del país se reduce a la mínima expresión; la presencia de hombres en la mayoría de los cargos públicos demuestra que el machismo, misoginia y discriminación, con todo y discursos oficiosos, prevalece en la política mexicana, "a eso se le llama violencia política" que es otra de las formas de agresión contra las mujeres, señala Monserrath Vera Centeno, integrante del colectivo "Yoyolitzin".

El rechazo a la participación de las mujeres en la vida política del país es muy notoria, según aprecia. La mejor muestra, expone, lo vemos en la participación de las mujeres en las candidaturas en los partidos políticos, se nos abre la puerta pero en la mayoría de los casos en suplencias de las formulas o en todo caso, encabezan candidaturas en municipios pequeños y además en riesgo de perder la elección. Esa es la realidad que se tiene en la vida política del país".

En México aún predomina el machismo político, "especialmente en municipios rurales o indígenas en donde los hombres se atreven a cuestionar la candidatura de una mujer bajo la premisa: cómo me va a mandar una vieja. Esa es la realidad política que tenemos".

Igual si analizamos los cuerpos de gobierno de los tres niveles, nos damos cuenta que la participación de las mujeres igual es mínima, por cada mujer en un cargo público encontramos a por lo menos cinco hombres en el resto. No hay esa paridad de género de la que tanto se habla, aun y con todo y leyes seguimos en la discriminación total.

Sus declaraciones las sustenta con el protocolo para atender la violencia política contra las mujeres, en él se considera como a la violencia política contra las mujeres, "como todas aquellas acciones y omisiones –incluida la tolerancia– que, basadas en elementos de género y dadas en el marco del ejercicio de derechos político-electorales, tengan por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos políticos o de las prerrogativas inherentes a un cargo público"

Este tipo de violencia puede tener lugar en cualquier esfera: política, económica, social, cultural, civil, dentro de la familia o unidad doméstica o en cualquier relación interpersonal, en la comunidad, en un partido o institución política, según señala.