Política

¿Uncidos a Estados Unidos o nomás atrasados?

diciembre 28, 2017

Tiene sentido la decisión del presidente Trump de reducir sustancialmente el impuesto sobre la renta para las corporaciones. Desde luego que requiere una explicación rebajar impuestos cuando todos los gobiernos sufren problemas de escasez de recursos para atender necesidades populares, ampliar infraestructuras o superar urgencias. La reducción de impuestos puede convenir en caídas de la actividad económica, pero no cuando se está en auge.

Al lado de lo anterior, reducir el impuesto sobre utilidades para atraer capitales extranjeros o retornar los nacionales haciendo más atractivas las condiciones de inversión, fue el argumento que prevaleció. Así Estados Unidos se presenta más atractivo en la agresiva competencia globalizada. El histórico machetazo fiscal de Trump se dio, al vanidoso son de "América Primero", sin contemplaciones para sus repercusiones internacionales,.

El alarde de Donald Trump de colocar el interés de su país por encima de todos los demás, pone a su país euna vía supremacista que convierte en enemigos a sus rivales.

Hay, empero, aspectos que deben tomarse en cuenta para entender la inesperada medida. Si partimos de la premisa de que un impuesto a las utilidades de corporaciones resta impulso a la reinversión, puede concluirse que reducir ese impuesto induce destinar los fondos liberados a las reinversiones que apoyan el crecimiento de PNB.

Los legisladores norteamericanos que aprobaron por aplastante mayoría el recorte fiscal lo festejan con entusiasmo porque esperan inyectar más dinamismo a la economía nacional que marcha a un ritmo sorprendentemente mayor que el pronosticado.

Vista desde otro ángulo la medida que se comenta no se justifica. El crecimiento de la economía norteamericana está tolerando una muy comentada concentración de la riqueza en pocas manos que ahora se acentuará con la reducción de los gravámenes a las utilidades corporativas que favorecerá reinversiones industriales y financieras sin aliviar la difícil situación de los causantes individuales.

Alentar el crecimiento de la brecha entre ricos y pobres promoviendo la reinversión de utilidades de las grandes empresas, es confirmar la fe que exhibe el señor Trump en las virtudes del aleatorio goteo desde la prosperidad superior. Lo que así se cosecha es endurecer rigideces que bloquean la capilaridad y asfixia la dinámica social. Una sociedad que adolece de tal división interna desperdicia su potencial y se vuelve inestable e insegura.

La concentración de la riqueza es un reto que hay que vencer con impuestos que redistribuyen los ingresos. Esto no lo previene la reforma trompeana.

Al final de cuentas, la decisión norteamericana nos afecta de varias maneras. En primer lugar, convierte a Estados Unidos en un formidable competidor en el área de las inversiones internacionales. La hacienda pública queda retada a reaccionar, sea modificando las tasas del ISR para mantener la competitividad internacional o actuando de alguna otra manera para contrarrestar el efecto esperado.

Aumentar el IVA parece ser lo más lógico por la facilidad con que puede realizarse dada su naturaleza de incidir directamente sobre el consumo lo que es socialmente equitativo, virtud, que aunque teóricamente válida, no nos contenta demasiado a nosotros, causantes personales, que habremos de destinar al fisco más de nuestros escasos ingresos.

Es importante dejar en claro, sin embargo, que, aunque es indudable que la medida que ha tomado Trump podrá desencadenar ajustes en la composición y las tasas impositivas mexicanas, es igualmente cierto que, desde hace tiempo, está pendiente en México una reforma fiscal a fondo que además de marcar ajustes al ISR, con seguridad incluirá un aumento generalizado en el IVA.

¿Es que estamos uncidos al liderazgo fiscal norteamericano, o simplemente nos encontremos llegando tarde a lo que de todos modos teníamos que hacer?

Querido lector: la Navidad nos debe llevar a tomar todo lo que acontece con espíritu de renovación en nuestras vidas personales y familiares. Así también en nuestra comunidad nacional. ¡Feliz Navidad!