Política

Mujeres, muertes e indiferencia

diciembre 06, 2017

Veracruz es un estado que carga el peso de demasiadas instituciones misóginas. Una secuela de gobiernos que regatean hasta la mezquindad el derecho de las mujeres a decidir sobre su reproducción y a elegir sobre su propio cuerpo. Iglesias que satanizan a las mujeres por vestir como les venga en gana y que, desde luego, se oponen al concepto de reproducción elegida. Cabildean decididamente para que congresistas sin carácter ni compromiso con su electores congelen o bloqueen los derechos y seguridad femeninos.

Un estado donde se ha declarado la alerta de género en varios municipios y que apenas dedica .04 por ciento de cada peso para frenar la violencia que azota a las mujeres en el estado desde hace varios años.

Casi la totalidad de los asesinatos contra mujeres quedan en impunidad porque las autoridades no hacen lo que deben hacer, según denuncian organizaciones civiles defensoras de los intereses de las mujeres en el país.

La religiones parecen compartir una obsesión patológica por las mujeres. Ha sido así desde el cristianismo primitivo. Se iniciaron lanzaron cruzadas contra sociedades donde las mujeres compartían con los hombres las decisiones administrativas de gobierno y desde luego las familiares, la cruzada contra los albigenses.

A contrapelo de que la mujer tiende a un nivel profundo de espiritualidad y su pulsión de fe es intensa, la mayoría los personajes de autoridad del panteón celestial la han discriminado ferozmente. No es casual que casi todas las divinidades, excepto en los matriarcados antiguos, han sido el reflejo de las sociedades misóginas que las crearon.

Y las religiones, como reglas del juego básicas sobre lo que se debe y no hacer, dejan una profunda huella en la configuraciones institucionales civiles. Es cierto que los dioses avanzan con las sociedades de las que son reflejo; también es cierto que la mayoría de religiones en sociedades educadas han ido conciliando los derechos femeninos en el credo atávico, pero las religiones cristianas tienen aún mucho que resolver.

No basta el alerta de género cuando se tienen gobiernos y funcionarios a los que las mujeres les tienen sin cuidado.

La mexicana es una sociedad misógina porque tiene muchos años de adoctrinamiento y de discursos que desvaloran a las mujeres y desean mantenerlas donde estuvieron hace 60 años.

Apenas ayer hallaron otro cuerpo de mujer en un sitio donde desde hace siete años es utilizado para arrojar los cuerpos de mujeres asesinadas.

Hay un largo abandono continuado acumulado en materia de justicia y seguridad específica contra las mujeres. No hay ninguna política pública que sirva de educación y disuasivo a los comportamientos misóginos de todo tipo de autoridades, tanto de seguridad pública como de procuración de justicia.

¿Qué se va hacer? El gobierno ¿qué va hacer?