Política

Impresiones de una Cámara

diciembre 04, 2017

◗ Los policías y el rey

El artículo 21 de la Constitución mexicana establece que la seguridad pública está a cargo de los tres niveles de gobierno: el federal, el estatal y el ámbito municipal. Sin embargo, las policías de los diferentes niveles tienen atribuciones y responsabilidades diferentes.

La policía federal atiende los delitos contra la salud (incluido el narcotráfico), sabotaje, ataque a las vías generales de comunicación, delincuencia organizada y los que atenten contra el patrimonio de la nación. Es decir, en resumen, dicho nivel policiaco tiene atribuciones y responsabilidades sobre los delitos del fuero federal.

Las policías estatales deber perseguir a los autores de los delitos del fuero común o conductas que ponen en riesgo la seguridad pública. En su mayoría son delitos de alto impacto como el secuestro, el robo con violencia y homicidios.

La policía municipal tiene a su cargo tareas específicas de cuidado del orden público o que cumplen con hacer observar los bandos policiales y prohibiciones emitidas por el ayuntamiento. Sus atribuciones les permiten intervenir en casos como peleas vecinales, zafarranchos en bailes o reuniones multitudinarias, detenciones por faltas administrativas, interrupciones al tránsito y movilidad, violencia intrafamiliar. La tarea fundamental de las policías municipales es la de prevención del delito. Generalmente, corresponde a estos cuerpos atender como primera reacción de la autoridad municipal ante un acontecimiento que se presume delictivo.

Por ello, la tarea de seguridad pública está claramente delimitada y un gobernador de estado no puede pretender retirar la policía municipal del mando de los alcaldes ni darles toda la responsabilidad en el tema. Solo un gobernante estatal que pretenda ser autoritario o utilice a las policías en sus perversos intereses exige sumisión de los alcaldes en este tema ignorando los preceptos constitucionales.

Es lógico, y está establecido legalmente, que exista una coordinación entre los mandos policiales; en el caso de la policía municipal, el alto mando lo ejerce el alcalde de acuerdo con el artículo constitucional 115 fracción VII. Y por tanto, los presidentes municipales, aparte de nombrar al comandante de la policía en su demarcación, deben estar coordinados con los otros tres niveles de gobierno. Esta responsabilidad obliga al gobernador a actuar con respeto a los alcaldes y dado que cientos de millones de pesos son destinados año con año al fortalecimiento de la seguridad en los municipios y estados, el mandatario estatal está obligado a transferirles el presupuesto necesario para su policía municipal.

Si el gobernador en verdad fuera responsable y quisiera detener la oleada delincuencial ya hubiera anunciado el presupuesto destinado a los alcaldes para contratar policías y comprarles armamento. Si, en cambio, se trata de un gobernante que pretende utilizar el tema de inseguridad para ejercer el control político sobre los alcaldes, entonces pondrá el grito en el cielo cuando éstos no acepten dicho trato. Yunes Linares diría: "los alcaldes de Morena son títeres porque no asisten a mis reuniones (como subordinados, le faltó decir)".

Lo cierto es que los alcaldes de Morena hasta ahora son "electos" y Miguel Yunes cree que a su antojo puede someterlos. Baste un botón de muestra de su actuar con los actuales munícipes: resulta que a algunos de los actuales alcaldes, el jefe de la Unidad Administrativa de la Secretaría de Seguridad Pública, un tal Juan Carlos Saldaña Morán, les giró una instrucción para que mejor tomaran dinero del presupuesto municipal (20 por ciento) para destinarlo a las policías municipales. Supongo que alguna otra cosa hicieron con los recursos federales que llegan a las arcas estatales para tal efecto.

Alguien debe enterar al "jefe administrativo" que sus atribuciones no pueden ir por encima de un cabildo elegido por el pueblo y que al tono con que se dirige a los alcaldes debería bajarle dos rayitas, pues si él tiene al Ejecutivo que se cree un rey en la gubernatura y los trata como lacayos, hay alcaldes que no pertenecen a su pretendido sistema feudal.

Los alcaldes de Morena atenderán el problema de la inseguridad responsablemente desde sus atribuciones. Coordinación sí, subordinación no.