Política

Los grandes engaños para mantener el statu quo de la desigualdad y el poder de la oligarquía

diciembre 02, 2017

¿En qué momento a alguien se le ocurrió la brillante idea de clasificar y manipular (de manera por demás arbitraria, por supuesto) el índice de desarrollo humano, el PPC (Producto per cápita) el PIB (Producto Interno Bruto), la población económicamente activa y demás cifras macroeconómicas?

¿A quién se le ocurrió la brillante idea de pretender homogeneizar el modelo educativo y estandarizar las expectativas de crecimiento?

¿Quién fue la brillante mente detrás del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico que decidió hacer un análisis tomando como base y como meta la riqueza financiera como factor del bienestar social?

¿A qué brillante ser humano se le ocurrió clasificar y dividir a la sociedad, ya de por si dividida, en factores de desarrollo a partir de un ingreso?

¿A dónde van las proyecciones de los modelos macroeconómicos en esta etapa de volatilidad de los mercados? Esto, tomando en cuenta la circunstancia que los condiciona y que en realidad es que son tan arbitrarios los índices como lo son los criterios de quienes especulan con la producción de materias primas en el mundo...

Cada vez me aterra más la depredación social que la ecológica. Tal parece que Standar & Poor’s ya no puede ocultar que sirve a los mezquinos intereses de las multinacionales que desde hace tiempo simulan que tienen un compromiso social cuando en realidad solo siguen especulando con la riqueza para que esta no se distribuya equitativamente y para que los índices de marginación social sigan siendo la nota dominante en los países en vías de desarrollo y los organismos internacionales como la OCDE, Banco Mundial, FMI, solo ofrecen paliativos a cambio de manipular a los gobiernos de estos países para que impulsen medidas de política económica que liberen los mercados aunque esto signifique mayor pobreza social. Cuando paradójicamente es lo que se supone que precisamente es lo que están combatiendo estos organismos internacionales.

¿Quién les dio el monopolio de la verdad? ¿A qué intereses sirven? ¿Cómo es que pretenden estandarizar arbitrariamente la diversidad social? ¿Quién dicta las reglas del juego? ¿Quién es el gran elector que carga los dados en este juego de simulación que se llama democracia representativa? ¿Tendrá futuro la humanidad ante esta coyuntura?

Tengamos en cuenta la gran paradoja, o mejor dicho, la gran hipocresía con que se manejan los organismos internacionales cuando hablan de sustentabilidad, de responsabilidad ambiental, de preservación, pero que muchos de sus delegados también representan los intereses de aquellos que financian empresas que depredan la selva del Amazonas. Definitivamente veo serias contradicciones y, desde luego, una doble moral. Debo aclarar que entiendo que quieren curar el cáncer con aspirinas... es decir, paliativos y placebos que simulan cambiar el paradigma para lograr un desarrollo sustentable, pero lo que obtenemos realmente es una recesión, una crisis y un deterioro social y ambiental.

Cada vez resulta más difícil que puedan ocultar el trasfondo y al final se pone en evidencia la realidad. Vivimos en un mundo donde la sociedad es cada vez más distante entre sí, somos cada vez más egoístas e indiferentes a pesar de que la tecnología nos ayuda a acercarnos, pero el trato humano se está perdiendo entre tanta sofisticada manera de interactuar gracias a la electrónica que ha logrado su boom en últimos tiempos también gracias a la esclavitud disfrazada en lugares como China y regiones de África, donde se explotan los yacimientos de minerales necesarios para el desarrollo de la tecnología que tanta felicidad artificial o artificiosa dependencia generan en el mal llamado mundo civilizado.

Romper el paradigma trae notorias consecuencias. Partimos de que quienes detentan el poder político y mediático sólo negocian entre ellos. Una sociedad informada es un riesgo que no quieren asumir, entre más confundida y totalmente desunida esté la sociedad, más viables serán los resultados para las mafias que trafican con el poder...

Es por ello que a partir de un análisis, que aunque trato de ser objetivo reconozco que es criticable mi postura y a todas luces resulta anárquica, la realidad es que cada vez me gusta menos este tan mentado nuevo orden mundial. Ya solo falta que nos instalen un chip y controlen las funciones cerebrales (sinapsis) de todos nosotros...

Vivimos en un esquema sociopolítico disfuncional y asintomático que bien podríamos llamar, desde mi particular percepción de la realidad, como "sociedad fallida". No interactuamos, no nos relacionamos mas allá de nuestro entorno. Esto tiene a la humanidad al borde del colapso y que en el último de los casos, nos puede llevar a la extinción como especie en el contexto mundial... ¡es cuanto!