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Ley de Seguridad Interior acerca el fascismo al país, dice asociación

diciembre 01, 2017

Orizaba, Ver.- El Congreso federal pone al país en la puerta de entrada al fascismo. La aprobación de la Ley de Seguridad Interior, no sólo perpetúa la presencia militar en las calles, bajo el pretexto del combate al crimen organizado, sino que además faculta al presidente de la República, en turno, a suspender las garantías individuales, arremeter e incluso criminalizar las movilizaciones sociales, "si así lo considera necesario". Estamos, dice Bernardo López Arano presidente de la Comisión Pro-Derechos Humanos en esta ciudad, "en la antesala de un golpe de Estado".

La aprobación de esta ley, votada este jueves en el Palacio Legislativo de San Lázaro en la Ciudad de México, no únicamente legaliza la militarización del país, sino que además va a criminalizar los movimientos sociales que todos los días se registran en el territorio nacional e incluso siendo visionario va a facultar a Enrique Peña Nieto para ordenar el uso de las fuerzas armadas para contener y disolver aquellas protestas poselectorales que se pudieran registrar tras los comicios de julio próximo.

Lo que los diputados federales hicieron, advierte, "es algo muy delicado, preocupante y riesgoso. Todos los movimientos sociales se van a criminalizar y vamos a tener escenas como las que en su momento vimos en países de Sudamérica en donde las manifestaciones eran reprimidas por los soldados y los líderes de ellas, en el menor de los casos, encarcelados y otros desaparecidos. Así es como lo vamos a vivir", según da a conocer.

"Esto es un principio anti constitucional y todo se desprende por el hambre de los diputados federales por quedar bien con el presidente y los grupos de poder que gobiernan este país. Esto significa un golpe de Estado para el país que desde luego vulnera las libertades en México". Lo que viene, tal y como lo dice la ONU, "es preocupante porque nos estamos militarizando. Por un lado los diputados federales echan abajo la propuesta de fortalecer y profesionalizar a las policías municipales y estatales, pero ahora lo que aprueban es la militarización del país. Los diputados federales utilizan como justificante el hecho de que los cuerpos policiales no pueden con el paquete de enfrentar al crimen organizado y de ahí se agarran para aprobar esta ley que viola las garantías individuales".

Esto significa un golpe de Estado, "porque se le entrega toda la libertad a las fuerzas armadas y se corre el riesgo de ser mal utilizada por el presidente de la República porque puede suspender todas las garantías en el momento que lo decida. Entramos al Estado de fascismo. Ahora el Ejército va hacer las funciones que le corresponden a la policía. Eso es un Estado fascista. El Estado le va a echar encima a las fuerzas armadas a todos aquellos que se atrevan a manifestar, eso no es otra cosa más que fascismo".