Política

Perfiles similares

diciembre 01, 2017

Agotado ya el manido recurso de culpar al gobierno anterior para justificar la incontenible inseguridad, las matanzas cotidianas por la ausencia del Estado en muchas regiones de la entidad, sea debido a incompetencia o desdén de las autoridades y la parálisis económica, la administración estatal arribó a un punto de quiebre y entró de lleno a un paralelismo con la gestión duartista verdaderamente preocupante.

En ambos casos, para explicar los temas de inseguridad, los gobernadores Duarte y Yunes coinciden en que se trata de un asunto de percepción ciudadana y de que lo que sucede en Veracruz se debe a las condiciones generalizadas en todo el país; luego entonces, el problema y su solución no es responsabilidad exclusiva del gobierno yunista, sino que hunde sus raíces en las condiciones por las atraviesa el país entero.

Dice el gobernador que ahora sí la ciudadanía se entera de los ajustes de cuentas y las decenas de homicidios porque no se ocultan ni se maquillan las cifras, dicho cuestionable cuando desde la Fiscalía del Estado se procede a criminalizar a determinadas víctimas que no corresponden con el perfil oficial en el que el gobierno encuadra a la generalidad, como sucedió con los homicidios en Pánuco de la fiscal especial en delitos sexuales y contra la familia, Yendi Guadalupe Torres Castellanos, o la quíntuple ejecución en la que perdió la vida el alcalde de Ixhuatlán de Madero, Víctor Manuel Espinoza Tolentino; aunque en ambos casos la desinformación y las versiones sobre dichos delitos sólo ahondan la suspicacia y la desconfianza ciudadana en la actuación de las autoridades.

La negación de la realidad como salida argumental en poco ayuda a generar condiciones de certidumbre y tranquilidad para una población que no pasa un día sin enterarse por los medios de información que en Veracruz se vive un verdadero estado de guerra, en el que el gobierno estatal se ve acorralado por sus demonios interiores y por el desenmascaramiento del discurso falaz y simulador que caracterizó la campaña gubernamental del actual huésped del Palacio de Gobierno.

Por eso es que ante la abrumadora realidad, el gobernador panista-perredista reacciona con virulencia ante los cuestionamientos de legisladores y reporteros en torno a la incapacidad manifiesta de su gobierno para garantizar a los veracruzanos la paz y seguridad ofrecida en una campaña electoral cuyo triunfo se alimentó con la ira y el coraje popular en contra de un gobierno abusivo, corrupto y autoritario como fue el de Javier Duarte.

La acumulación decepcionante de la gestión yunista está abonando en condiciones similares a las ocurridas hace dos años, cuando en el último tramo del gobierno de Duarte, el mismo candidato Yunes Linares pidió la intervención de un comisionado enviado por el gobierno federal para hacerse cargo de la seguridad de los veracruzanos, algo que ahora se replica cuando legisladores de Morena y el PRI coincidieron en pedir la intervención de la Federación ante la violencia desmedida y la ola de asesinatos actuales que ya superaron ampliamente los cometidos en el anterior periodo gubernamental.