Política

Comunicación

noviembre 30, 2017

El actual gobierno veracruzano ganó su arribo al poder con base en en dos razones. Una, el extendido enojo de la ciudadanía contra la corrupción acumulada en los tres últimos sexenios priístas, destacadamente el de Javier Duarte, donde las cosas, al amparo de la complicidad federal, alcanzaron dimensiones delirantes. Complicidad que sigue vigente si nos atenemos al encierro de privilegio en el que se encuentra Duarte de Ochoa; dos, las expectativas de satisfacción al enojo y la frustración del electorado dada la decidida rijosidad en contra del priísmo tocado por su némesis, Fidel Herrera Beltrán.

El coordinador de Comu-nicación Social del actual gobierno compareció ayer ante el Congreso. Ahí sostuvo que el actual gobierno respeta la libertad de expresión de los comunicadores. Es discutible, por varias razones. Una, es el modelo de aproximación a la comunicación con los gobernados que opta por un comunicación directa en las redes sociales y desvalora constantemente a la prensa. Básicamente el modelo utilizado por el presidente norteamericano Trump, quien también tiene un conflicto permanente con la prensa norteamericana. Fake news, les llama.

Desde luego que la comunicación directa es en estos días un instrumento que los gobiernos desean aprovechar y está bien que lo hagan. Pero tratar de sustituir la prensa y el periodismo con eso no expresa otra cosa que autoritarismo. Esto, porque trata de evitar, u ocultar si se lo prefiere, el escrutinio periodístico y social de sus decisiones de gobierno y discurso.

Las redes sociales tienen sus propias virtudes pero no son un instrumento de discusión y debate. No son ni coherentes ni articuladas. Por el contrario, son una cacofonía de opiniones y estados de ánimo en donde la reflexión y el análisis de los asuntos públicos son apenas superficiales y mayoritariamente viscerales. El big data aporta estadísticas y tendencias, no reflexión, análisis y debate articulado, que es lo que más sirve en ultima instancia para alimentar los procesos de toma de decisiones, tanto para los gobiernos como para los gobernados.

Es cierto que la actual administración no tiene las patologías de la anterior, pero ha habido tres homicidios de periodistas en éste gobierno: Ricardo Monlui, Edwin Rivera, y Cándido Ríos Vázquez, asesinados en marzo, junio y agosto de este año. Lo mismo puede decirse de los feminicidios y de la violencia ilustrada por los crímenes recientes en Banderilla y Pánuco.

La prensa, el periodismo, particularmente el periodismo libre, son sustantivos para la consolidación de la democracia y el empoderamiento de la ciudadanía. La prensa libre es el principal instrumento de interlocución de la sociedad con los gobiernos. Las redes sociales no; son otra cosa y su impacto es en un nivel distinto.

George Orwell describió con bastante precisión la pesadilla de estos tiempos en su novela 1984. Hay que recordar que el Gran Hermano también apelaba a la comunicación directa y que la prensa era apenas existente y clandestina. Es importante no extraviarse.