Política

Crímenes y fe

noviembre 28, 2017

En pocos días ha habido dos asesinatos de alto perfil en el estado. Ayer, el de la fiscal especializada en delitos sexuales de Pánuco; hace unos días, el del alcalde de Ixhuatlán de Madero, en Banderilla, junto con su esposa y tres personas más.

De la primera, el gobernador dice que el crimen no se encuentra relacionado con su trabajo. Afirmación que pareciera, por lo menos, temeraria si no se ofrecen más elementos de juicio. La única forma en que el crimen pudiera no tener relación con sus actividades profesionales es que no hubiera en absoluto tales actividades, cosa que es improbable.

Del alcalde Ixhuatlán, el gobernador dijo que fue engañado por una banda delictiva. Debe asumirse que se refiere a los vendedores ilegales de las láminas que habría ido a comprar. La hipótesis tiene la falla del razonamiento. ¿Cuál sería el motivo de asesinar al alcalde? ¿El robo del dinero con el que pensaba comprar las láminas? No tiene sentido. Los comerciantes ilegales están interesados en vender la mercancía, no robar a los clientes porque corren el riesgo de no sacar lo almacenado.

Afirma que "la primera línea en investigación se trata de que no se trata de un tema vinculado con su trabajo, se trata de otro tema que no daremos a conocer porque se entorpecería la investigación y estaríamos incurriendo en una falta legal".

La frase suena más a un intento de negar un hecho probable indeseado que a una certeza basada en evidencias, o por lo menos datos.

Dice el gobernador que el crimen de ayer estaría relacionado con los hechos de la semana pasada. Habrá que entender que se refería al acontecimiento de Banderilla, pero no lo especificó.

Es posible, en efecto. Pero entonces habría que ofrecer a los ciudadanos e razonamiento completo, los indicios sobre los cuáles se basa. Sin eso, el enunciado suena más a un auto de fe que a una verdad probable.

Los argumentos de autoridad no son argumentos. Es más, la educación positivista del racionalismo nos enseñó a todos a dudar de todo, sobre todos de los argumentos basados sólo en la condición de autoridad. Eso es la base de cualquier aproximación científica a la realidad y de cualquier búsqueda de verdad.

Algo está pasando en el estado. La violencia y los asesinatos de alto perfil son la expresión de ése algo. ¿Qué es eso?, es lo que hace falta dilucidar.

Dicen los diputados que la violencia y la inseguridad es culpa de los priístas. Sí, porque fueron gobierno en el estado y son gobierno nacional. Pero también es culpa del panismo que avaló a Calderón y su patológica espiral de violencia. Desde luego que hay culpables con nombre y apellido. Habrá, eventualmente, que llamarlos a cuentas. Pero lo sustantivo es qué es lo que el gobierno va a hacer y, sobre esa base, lo que hará la ciudadanía. Suponer que la ciudadanía y la opinión pública se tranquilizan porque se les dice que "se trata de otro tema que no daremos a conocer porque se entorpecería la investigación" es pedir demasiadas concesiones a la inteligencia del respetable.