Política

Impresiones de una Cámara

noviembre 27, 2017

◗ Cetis 134: utopía pedagógica y realidad

Cuenta Tomás Moro, político y humanista inglés, que en un lugar lejano había una nación llamada Utopía. En ella sus habitantes eran amables, alegres e ingeniosos; cultivaban la belleza, el vigor y la agilidad del cuerpo y después de concluido su trabajo, dedicaban gran parte de su tiempo libre al estudio de las ciencias y las letras.

Utopía era una nación perfecta donde no existía el crimen ni el vicio. Desde luego, un país así no existe realmente en ninguna parte; sólo en las páginas del libro que Moro escribió en el siglo XVI. Sin embargo, desde entonces, Utopía ha sido siempre el sueño de los educadores: un país donde se cultive el estudio a la par que se prepara para el trabajo y se cultiva el arte al igual que el deporte. Creo que quienes forjaron el sistema de educación tecnológica en nuestro país tenían en mente esa utopía.

El concepto de utopía se opone al de realidad. Sin embargo, cuando el hombre proyecta la transformación de esa realidad, siempre tiene en la mente un sueño, un ideal, una utopía.

Hace 35 años, nació el Centro de Estudios Tecnológicos Industriales y de Servicios (Cetis) no. 134 para hacer realidad una utopía pedagógica. Al principio sólo fue una aspiración en la mente de un grupo de ciudadanos progresistas; luego de dos años de estudios y trámites oficiales, se convirtió en proyecto de educación tecnológica y sobre unas lomas verdes cuyos terrenos fueron donados por los ejidatarios de Banderilla, poco a poco se fue construyendo una nueva realidad.

El 1 de agosto de 1982, un equipo integrado por 32 trabajadores encabezados por el Ing. Ángel Guízar Conde como director, iniciaron formalmente los cursos con ciento nueve alumnos.

Durante el primer año de su existencia, el Cetis No. 134 laboró en las aulas del Cbtis No. 13 de Xalapa, en el turno vespertino. Después se trasladó a este hermoso lugar. Inicialmente fueron cinco aulas, dos talleres, un laboratorio y un almacén. Durante los primeros años se impartieron únicamente tres carreras terminales: técnico profesional en Alimentos, en Construcción y en Máquinas de Combustión Interna. Al observar que la demanda estudiantil se orientaba hacia el bachillerato, en el año de 1985 se obtuvo la aprobación de la DGETI para establecer el modelo bivalente, el cual combina estudios de bachillerato con una especialidad técnica. Esta es la modalidad que continúa en vigencia.

Hoy, en este espacio educativo se imparten seis especialidades tanto en el turno matutino como en el vespertino: Mantenimiento automotriz, Producción industrial de alimentos, Construcción, Arquitectura, Preparación de alimentos y bebidas y Servicios de hospedaje, atendiendo a una población total de 34 grupos con 1,606 alumnos con una planta laboral de un total de 117 trabajadores, entre empleados de apoyo y docentes.

Sólo como muestra de egresados talentosos y esforzados quiero mencionar unos ejemplos: la Dra. Lucía López Méndez, médica con especialidad en pediatría egresada de la Universidad de La Habana, Cuba; la Ingeniera Cristina López Méndez, quien actualmente estudia el doctorado en Bioquímica en el Cinvestav del Instituto Politécnico Nacional; la Química Karla Aguilar Lara, (1998) quien cursó la maestría en Ciencias Alimentarias en la Universidad Veracruzana y este año obtuvo el doctorado en Ciencia y Tecnología Agraria y Alimentaria en la Universidad de Lleida en Cataluña, España. El joven José Luis Nazario Ponce García, quien se recibió con mención honorífica en la Facultad de Ingeniería Mecánica Eléctrica de la Universidad Veracruzana.

Estamos en un nuevo milenio, y, a 35 años de su fundación, este centro de bachillerato y estudios tecnológicos sigue avanzando hacia la utopía. La marcha ha sido difícil. La reducción presupuestal, la banalización de la cultura a través de los medios de comunicación, la desintegración familiar, el bajo rendimiento académico, el empobrecimiento agudo de los trabajadores son los obstáculos que amenazan el futuro de esta empresa. Hoy como nunca, la aplicación de dictados neoliberales amenazan con destruir la educación pública y gratuita cancelando la posibilidad de ascenso social y desarrollo cultural de los jóvenes y condenándolos al desempleo, a la carencia, al vicio, a la vida sin esperanza.

Por ello, desde esta tribuna hago un llamado a todos: autoridades, empleados y maestros, padres de familia y alumnos para que luchen cotidianamente por su escuela. No dejen que la apatía, la irresponsabilidad y el egoísmo destruyan esta obra. Esta escuela pertenece al pueblo y hay que defenderla y engrandecerla. No permitan que las falsas expectativas de una reforma educativa retrógrada los distraiga y los desvíe de la verdadera misión de este centro de estudio: la misión no es capacitar mano de obra barata, la misión es forjar seres humanos libres y trabajadores capaces de construir un México mejor.

"Esa es la tarea. Que los años venideros encuentren una institución orgullosa, pujante, sólida. Que por muchas décadas más, nuestro ideal de escuela, nuestra utopía educativa, siga en el horizonte guiándonos con su luz refulgente". Palabras de la Profra. Julieta Jiménez Torres, con motivo del 35 aniversario del Cetis 134 en Banderilla, Ver., 17 de noviembre de 2017.