Política

Decir la verdad ahora es bullying

noviembre 22, 2017

Con toda valentía, la señora María Elena Morera, presente de la organización Causa Común, informó esta semana al Sexto Foro Nacional Sumemos Causas, el Índice de Desarrollo Policial que describe con toda precisión la inusitada violencia que asuela a nuestro país, así como una síntesis de sus orígenes. Al mencionado evento, realizado en el Castillo de Chapultepec, asistió el presidente de la República acompañado por el secretario de Gobernación. Roberta Jacobson, Embajadora de los Estados Unidos, era invitada especial.

Fue dramático escuchar la relación pormenorizada de la señora Morera que, de manera simple y llana, dio las terribles cifras de homicidios, secuestros, atracos y violaciones, todo ello acontecido durante la actual administración en la que se ha llegado a superar con mucho la de los años pasados. La señora Morera sentenció que la inseguridad reinante ha llegado a constituir "un verdadero estado de guerra". "De acuerdo con la última encuesta de victimización, el año pasado 24 millones de mexicanos, casi uno de cada tres adultos, fueron víctimas de algún delito… 2 mil 300 asesinatos al mes… la masacre es de proporciones bélicas… La violencia no es temporal ni regional, es endémica y de alcance nacional… resulta cada vez más intolerable que los responsables políticos de este desastre, tanto a nivel federal como los gobernadores, solo sumen pretextos."

La respuesta del presidente Peña fue inmediata. Emprendiendo una encendida defensa de la actuación de las fuerzas del Estado Mexicano alabó la entrega sin límites de las fuerzas policiales, aunque admitió la debilidad y la impreparación de las mismas para realizar óptimamente la tarea que se les encomienda. "Lamentablemente, añadió, a veces se escuchan las voces que vienen de la propia sociedad civil que condenan, critican y que hacen ‘bullying’ sobre el trabajo de las instituciones del Estado Mexicano". No era justo llamar a cuentas al gobierno y a su policía si la ciudadanía no hacía otra cosa que criticar y condenar las fuerzas del orden guardando silencio cuando la policía acierta.

Particularmente irritante fue el calificar de bullying el acto de recriminar a las autoridades y acusarlas de desatender su responsabilidad de poner alto al constante acoso de violencia y muerte. Mayor hipocresía del gobierno es llamarse a víctima cuando en realidad es el acusado. Un indignado rechazo popular a semejante acusación no se hizo esperar. La mejor definición del bullying es el abuso infligido desde una condición de superioridad y fuerza. Mal puede aceptarse el reproche presidencial de que la sociedad civil juegue el papel de bully cuando es precisamente ella la que se encuentra en notoria inferioridad respecto de las esferas del gobierno, inerme buscando defenderse de la violencia que la tortura y asesina.

La reacción del presidente a las declaraciones de la señora Morera muestra el grado a que ha llegado el distanciamiento entre las autoridades y los grupos de la sociedad civil. Hoy, el choque no es ideológico. Simplemente revela la desesperación a que ha llegado la sociedad mexicana ante la inseguridad e impunidad en todo el país.

La inseguridad atribuible al Estado es más aguda que en cualquier otro período histórico. Los gobiernos no han podido ingeniar otra alternativa que continuar recurriendo a las fuerzas armadas de tierra y mar, sin una adecuada cobertura legislativa, dada la completa incapacidad policial de respuesta.

Las míseras condiciones de vida y paga de los cuerpos del orden público también fueron descritas por la señora Morera, quien aludió a la increíble inferioridad en armamento y preparación de nuestros infortunados compatriotas uniformados que tan mal armados a diario arriesgan su vida. La mortal inseguridad que vive el mexicano es parte de la profunda corrupción que desde hace años se adueña de todas las capas e instituciones mexicanas.

Cuando los ciudadanos intentan convenir en las fórmulas de cooperación que se le recomiendan como la del "policía amigo" o el "policía del barrio", para buscar acercamientos con los jefes policiales delegacionales o municipales, casi todos los intentos de colaboración resultan basarse en el interés del uniformado de aprovechar el miedo vecinal en beneficio propio cobrando por el servicio de seguridad que, por naturaleza, es gratuito.

Es importante enfatizar la valentía de la señora Morera y de todos los grupos de la sociedad civil, que, a pesar de la ineficacia del gobierno, no dejan de insistir en la urgencia de solucionar y terminar con los dramas que hacen de nuestro país un lamentable caso mundial.

juliofelipefaesler@yahoo.com