Política

Congreso reforma Código Penal para la presunción de la defensa legítima

noviembre 17, 2017

Como una medida para frenar el secuestro, extorsiones, homicidios, robo de vehículos, a casa habitación y a negocios, el Congreso local aprobó una reforma al Código Penal para redifinir la "defensa legítima", y con ello, aquellas personas que causen daño incluyendo la muerte a su agresor, no enfrenten consecuencias penales.

Por unanimidad, los diputados locales reformaron el artículo 25 del Código Penal en su fracción tercera para establecer que se presumirá la defensa legítima, salvo prueba en contrario, al causar un daño, lesión o incluso la privación de la vida, a quien, por cualquier medio, trate de penetrar o penetre sin derecho al lugar en que, temporal o permanentemente, habite el que se defiende, su familia o cualquier persona a la que tenga obligación de defender, o donde se encuentren bienes propios o ajenos respecto de los que tenga igual obligación de defensa, o bien, lo encuentre al interior de alguno de aquellos lugares; siempre y cuando medien circunstancias que revelen la probabilidad de una agresión.

En la justificación de la propuesta planteada por la diputada local María Elisa Manterola Sáinz se reconoce que con el paso de los años en el estado de Veracruz ha venido ocurriendo una descomposición social, que ha dado por resultado el enfrentamiento a uno de los problemas más serios como lo es la inseguridad, situación que atenta contra la estabilidad de la sociedad veracruzana.

"En este orden de ideas, los integrantes de esta Comisión de Justicia y Puntos Constitucionales, comparten la intención de los autores de la iniciativa hoy razonada, en el sentido de que es menester esclarecer la estructura y alcance de lo que se conoce como defensa legítima", agrega la justificación del Congreso.

Dentro de la reforma se estableció también será considerado "defensa legítima" cuando se actúe en defensa de su persona, de su familia, de los bienes propios o de un tercero, repeliendo una agresión, actual o inminente y sin derecho; a no ser que intervino alguna de las siguientes circunstancias: existió una provocación inmediata y suficiente por parte de la persona que repele la agresión; o utilizó un medio irracional para repeler la agresión de acuerdo con la necesidad. Bajo esta premisa definieron que se presumirá la legítima defensa.