Política

Impresiones de una Cámara

noviembre 06, 2017

◗ Entre fantasmas y agiotistas

La recurrencia a empresas inexistentes para desviar recursos fue usada en varias ocasiones por el corrupto de Javier Duarte. A pesar de que la Auditoría Superior de la Federación señaló un daño patrimonial superior a los 35 mil millones de pesos en el gobierno veracruzano anterior, la PGR lo sigue protegiendo: lo mantiene en cárcel "preventiva" aún sin ser juzgado. Aquellos señalamientos de haber usado operaciones y transacciones con empresas ficticias quedaron en sólo eso: señalamientos hasta ahora.

No hubo cambio en el proceder con un gobierno azul. Quien se ostenta como titular del Poder Ejecutivo del gobierno de Veracruz vuelve a permitir esa artimaña para intentar ocultar el desvío de recursos y maquillar gastos de campañas del partido Acción Nacional en la pasada contienda electoral.

Si Miguel Yunes auspicia al PAN para que éste haga una simulación de transacciones con empresas cuyas direcciones son falsas, quedan varias preguntas por responder: ¿Qué ocultan? ¿Cuánto dinero operaron así? ¿Por qué recurrir a esos negocios inexistentes para justificar gastos? ¿Se "clavaron la lana"? ¿Hicieron su "cochinito" para la próxima elección del "bodoque" Yunes Márquez?

Si con eso no bastara, hay un dato aterrador y muy revelador de probables acuerdos en lo obscurito entre ex duartistas y yunistas. Un par de direcciones de las empresas fantasma utilizadas por el PAN son las mismas de aquellas utilizadas por el gobierno de Javier Duarte. ¿Por qué esa coincidencia? ¿Alguien está operando de igual manera para el ex gobernador y el actual? Si es así, entonces cabría preguntar ¿quién es el funcionario interlocutor entre los operadores financieros del duartismo y del nuevo gobierno panista?

El agiotista Yunes

Es muy sabido que la deuda dejada por los tres últimos gobernadores de Veracruz fue monumental; el puro pago de intereses supera los 5 mil millones de pesos por año. Sin embargo, esta situación no se quiere enfrentar con el ahorro que podría generarse quitando los gastos superfluos y privilegios de los que gozan los altos funcionarios yunistas, incluidos en los gastos "operativos del gobierno".

Una iniciativa presentada por los diputados locales de Morena calculaba que por lo menos podrían ahorrarse 16 mil millones de pesos si se implementaba un gobierno de austeridad republicana. Dicha ley fue congelada.

¿Por qué no optar por esta alternativa? Simplemente porque existe otra que deja grandes dividendos a los operadores financieros: la dichosa reestructuración de la deuda. Con la mayoría comprada en el Congreso local, Miguel Ángel Yunes Linares logró que le autorizaran pedir más créditos y renegociar la deuda. De ser esta última opción, se autorizaba a pagar de los montos negociados un porcentaje a los operadores de dichas transacciones.

Hace unos días, en una columna de El Universal suscrita por Raúl Rodríguez, se revela que Miguel Yunes recibiría una propuesta de renegociación de la deuda por un monto de 37 mil 600 millones de pesos. Ante la circunstancia, tal vez pareciera justificado renegociar; sin embargo, el atractivo son los 917 millones de pesos que se va a llevar la empresa consultora que haga las transacciones.

Ni tardo ni perezoso, el gobernador otorgó la tarea de la restructuración al agente Jesús Villalobos, quien resulta ser un amigo entrañable de Yunes. Dos "detallitos": primero, dicho personaje, da cuenta el columnista, está acusado de fraude cuando ocupó el cargo de director general del Issste por un monto de 300 millones. Segundo, la empresa contratada (mediante licitación, no vaya a pensar mal usted, mi querido lector) para la transacción es propiedad de familiares del canciller Luis Videgaray.

Con la trayectoria probada de que Yunes Linares hace negocios al amparo del poder público, va nuevamente a llevarse otro dinerito a los bolsillos a costa de endeudar por más tiempo a todos los veracruzanos.

El gobernador actual sigue exactamente el mismo camino de su antecesor. Todas las expectativas, si es que alguna hubo sobre su mandato, las ha echado a tierra. Y se puede resumir sin fallar: Yunes es lo mismo que Duarte.