Sociedad y Justicia

Enfrentan niños migrantes al INM, cárteles y coyotes

noviembre 06, 2017

Los niños migrantes con intenciones de llegar a Estados Unidos, al cruzar la ruta del estado de Tamaulipas hacia Texas se enfrentan a una "violencia latente", pues por un lado las autoridades migratorias los estigmatizan, por el otro, los polleros los encierran en casas de seguridad y el daño crece aún más cuando caen en las manos de grupos criminales, expuso el investigador del Colegio de la Frontera Norte, Óscar Misael Hernández Hernández.

El investigador acudió al Primer Foro Regional del Golfo, Acción Colectiva y Movimientos Sociales, celebrado en la USBI-Xalapa por la Universidad Veracruzana (UV), donde participó con la ponencia Cartografías de la violencia hacia menores migrantes en tránsito por Tamaulipas.

El académico habló sobre la violencia que sufren los niños mexicanos que usan la ruta de Tamaulipas hacia la Costa Este Americana y que son deportados posteriormente. Hernández Hernández explicó que en el corredor de Tamaulipas hacia Texas hay indicios de violencia en diferentes matices, en contra de los menores de edad migrantes, no necesariamente físicas o directas, porque hay formas de estigmatización y de criminalización.

"Lo viven los menores por parte de autoridades militares o incluso por el Instituto Nacional de Migración (INM), pero lo más grave es que también viven otras formas de violencia con los actores clandestinos de la migración que son los facilitadores, los llamados coyotes, que al menos en la frontera de Tamaulipas con Texas es muy visible que se trata de personajes que están articulados con el crimen organizado" indicó.

En Tamaulipas, el asunto de la migración clandestina se convirtió en un monopolio a cargo de los grupos del crimen organizado, y cada uno tiene un modus operandi en contra de los migrantes adultos y menores de edad. "Es diferente la manera de operar, porque en Tamaulipas como en otros estados, gobierna por un lado el Cártel del Golfo, y por otro el grupo de Los Zetas, ha habido una disputa tremenda", dijo el investigador.

Mientras Los Zetas asaltan a los migrantes centroamericanos y mexicanos, los secuestran para pedir rescate en dólares a las familias que tienen en Estados Unidos y ejercen la extorsión e incluso el reclutamiento, el modus operandi del Cártel del Golfo es cobrarles cuota a los migrantes por cruzar la frontera, porque lo han visto como un negocio más redituable y menos riesgoso, debido "a que no les calienta la plaza, porque para el Cártel, dañar a los migrantes les calienta la plaza porque llama la atención de las autoridades y eso no lo quieren hacer", expuso.

Agregó que los niños migrantes al llegar a las partes fronterizas, regularmente son remitidos a casas de seguridad, y no se trata de secuestros necesariamente, sino que es parte del modus operandi de los coyotes mientras cruzan la frontera de manera ilegal.

"Aunque en estas casas de seguridad mal llamadas así, no son sujetos de una violencia directa, si hay muchas formas de manera simbólica o de manera indirecta, porque en las casas hay ciertas reglas que tienen que observar so pena de la amenaza de ser tableados incluso el encierro".

Los datos se obtuvieron a través de un Proyecto Binacional que fue financiado por la Universidad de California y un programa sobre migración y salud realizado en coordinación con el Colegio de la Frontera Norte, en el cual se hizo un estudio del corredor de Tamaulipas-Texas y Sonora-Arizona. La idea del proyecto es identificar los efectos de la violencia y el trauma que hay en las experiencias migratorias de los menores mexicanos especialmente los deportados.