Política

Xalapeños llevan música y alimentos a panteón para rememorar a sus difuntos

noviembre 03, 2017

Cientos de personas llegaron al panteón Xalapeño desde muy temprano para visitar a la madre, el padre, el hijo, el hermano, el compadre o el amigo que se adelantó en el camino, en este día de los "fieles difuntos".

Acompañados con grupos musicales, con aparatos de sonidos, con comida como si fueran a un día de campo, y hasta con las "cheves" y el pulque rojo que le gustaba, rodeados de fiesta y bailando norteño sobre la tumba, algunos con alegría, otros con tristeza y nostalgia, pero sin dejar pasar esta fecha tan especial para todos los mexicanos.

Los grupos norteños hoy sí tuvieron trabajo y no se dieron abasto: "esto es lo que pido cuando yo me muera… Yo no quiero lujos… no quiero una casa que valga millones… Lo único que quiero es que me canten canciones…". Mostrando dos ollas con tamales, Guadalupe Falcón expresó que este día toda la familia vino a comer al panteón porque esa fue la tradición que les inculcaron desde niños y aunque ya no están los progenitores, cada año vienen para expresarles su amor.

Doña Rosa acudió este día a visitar a su padre y a su hermana para que ellos vean, donde quiera que estén, que no los olvidan y demostrarles que su cariño y respeto sigue vivo, además porque saben que sus almas siempre están con la familia.

"Nos gusta visitarlos y demostrarles que los seguimos recordando, que siempre están con nosotros y tenemos mucho amor por ellos".

Acompañada de un aparato de música, recuerda que la canción que más le gustaba a su padre era "Una lagrima por tu amor", de Estelita Núñez, "siempre en casa le gustaba que la pusiera, ahora se la traigo aquí…".

Otra familia, rodeada por un grupo norteño, visitó a su tío, llevándole de regalo lo que más le gustaba en vida: la música y las "cheves".

Don Ramón refirió que su presencia este día en la tumba es para convivir un rato porque "aunque ya no está en persona si lo está espiritualmente".

Joaquín Tobón Falcón reitero que la tradición que les dejó "el jefe" fue estar unidos y cada año vienen a comer a su lado unos tamalitos, un chocolate con pan y un "chupe".

Manuel Jiménez Flores, con hijos, nietos y sobrinos, vino a visitar a su mamá, porque así ha sido siempre la tradición en la familia y "mis hijos también la tendrán que seguir".

Agregó que cada año trae o un grupo norteño o uno de mariachis porque ella fue también "muy pachanguera, le traemos alegría y donde quiera que esté yo se que me está escuchando".