Política

Estupidez

noviembre 02, 2017

Se duelen los productores agrícolas, particularmente los de maíz, de la indiferencia y desatención de los gobiernos federal y estatal. La incorporación de sector agrícola al TLCAN se dio sobre la base de la completa impreparación y la indiferencia de los gobiernos mexicanos pese al largo periodo de gracia previo.

El mediocre desempeño económico nacional y el magro crecimiento de la producción agrícola obedece a la imposición de políticas monetaristas y librecambistas neoliberales para las cuales el país estaba impreparado. Más de tres décadas en las que la reducción del papel del gasto de gobierno en el impulso de la demanda agregada, las privatizaciones de sectores estratégicos para la economía, el criminal congelamiento de los salarios y la priorización del servicio de las deudas externa e interna han desencajado la más peregrina aspiración a alcanzar un grado de soberanía básica para la defensa de los intereses de la población del país. Lo que pone a la población mexicana en completo estado de indefensión incluso frente a gobiernos bufonescos como el norteamericano actual.

Las políticas instrumentadas por décadas han contraído aún más la deprimida demanda interna efectiva al subsumir el papel que desempeña el gasto público y el consumo nacional de los agentes económicos privados. A éstas alturas habrá que preguntarse con seriedad si México tiene efectivamente algún futuro rural.

La producción de maíz mexicana ha sufrido una prolongada crisis como resultado de las inconstancias, en el mejor de los casos, de la política pública. El decidido apoyo estatal de los años 30-70 trajo un crecimiento en la capacidad alimentaria mexicana y una relativa distribución del ingreso rural. El cambio en la intención de las políticas a partir de los años ochenta, literalmente ha desmantelado la capacidad de producción nacional y sumido a los campesinos en a pobreza expulsándolos a la migración.

México es el único país del mundo que ha sacrificado su capacidad de producción alimentaria en aras de espejos librecambistas.