Política

Una profanación y una barbaridad

noviembre 01, 2017

Este fin de semana ha sido sumamente interesante en el ámbito cultural, pues si bien los foros de consulta promovidos por el alcalde entrante son de lo más esperanzadores hacia lo que él llama "gobernar con el pueblo", también, en la sala de Cabildos del actual ayuntamiento se celebró, yo lo diría así, un homenaje a los agraristas veracruzanos a cargo de la investigadora de la Universidad Veracruzana Elissa Rashkin, homenaje a la grandeza de ideales y de lucha de Úrsulo Galván y los agraristas todos y un tributo a los mártires como José Cardel, quien fuera victimado por los enemigos del agrarismo con la bárbara acción de cortarle la planta de los pies y hacerlo caminar.

Pero acaso mayor barbaridad es la que denuncia una fotografía presentada por esta eminente investigadora en la que se ve cómo en la misma cripta donde están los restos de los agraristas, colocan los del que fuera alcalde del Distrito Federal Octavio Sentíes, quien apoyó al grupo de paramilitares de la extrema derecha denominados Halcones para que masacraran a los estudiantes aquel fatídico 10 de julio de 1971. Esta profanación del mausoleo de los agraristas está latente y debe ser enmendada en honor de la dignidad veracruzana. Nos referimos, claro, al mausoleo que remata la cumbre del Macuiltépetl.

Pero para quitarnos un poco el mal sabor de boca hemos asistido a lo que deseábamos con gran expectación: presenciar la nueva obra de Abraham Oceransky que tiene el misterioso y sugestivo título de Humo. Finalmente, estamos llegando al punto en que la nueva alcaldía, el mausoleo de los agraristas y Abraham Oceransky tendrán que confluir para "desfacer entuertos" y llevar adelante la revaloración del prestigio cultural de Xalapa.

Oceransky, premiado por la Unesco como pilar del teatro a nivel internacional, creador del teatro El Galeón de la Ciudad de México y del Estudio T que ha trasladado a Xalapa con el nombre Carpa Libertad y que está en peligro de desaparecer porque el gobierno estatal quiere retirarle la concesión del terreno donde se asienta, se merecería no sólo la restitución del espacio necesario sino también el reconocimiento de persona Patrimonio Cultural de Xalapa; si bien, entre otros, que afortunadamente muchos, enriquecen esta siempre vigente Atenas Veracruzana, pero que son también víctimas de las barbaridades de gobiernos que no los han sabido valorar y apoyar, y que de manera independiente aportan su esfuerzo a esta capital.

La lucha tiene que seguir. El semillero de artistas que se procrean en esta afortunada Xalapa no puede dejar de verse en el contexto de que el apoyo y el enriquecimiento de estos valores convertidos en teatros, galerías, museos y festivales, no traídos de afuera sino generados aquí, redunden en la creación de un turismo cultural que, como en la ciudad de Puebla, pueda enriquecer la maltrecha y violada economía de todos los habitantes de la Ciudad de las Flores, pese a los baches.