Municipios

Permanecen en Tamaulipas comunidades completas de veracruzanos deportados

octubre 28, 2017

Francisco Gallardo López, coordinador de la Pastoral Social y de Migrantes de la Diócesis de Matamoros de la Iglesia católica, informó que en Reynosa hay colonias completas de veracruzanos que se han ido al norte, se componen de diversas personas de deportados o de gente que no llegó a cruzar la frontera pero se quedaron allí, son de diferentes municipios y regiones que se han logrado integrar, tienen sus redes de apoyo y sus líderes, sin embargo, han preservado sus costumbres, organizan su carnaval, su fiestas religiosas, llevan una imagen de la Virgen de la Candelaria, de Tlacotalpan, y es una fiesta muy grande que en la frontera no existían.

Entrevistado en el Foro regional del Golfo "Acción colectiva y movimientos sociales", organizado por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social región Golfo (Ciesas-Golfo) y la Universidad Veracruzana (UV), el integrante de la provincia eclesiástica de Monterrey comentó que en cuanto a las deportaciones hay de todos los estados, hay incluidos los veracruzanos, "es una situación muy grave porque nadie quiere voltear a ver a los deportados, es grave para los gobiernos y que no están preparados, nosotros hemos identificado cinco problemas que los deportados traen".

El sacerdote católico enlistó que la más perniciosa de ellas es la separación física de familias, que trae secuelas personales, estructurales y emocionales; en la cuestión de la salud muchos de ellos vienen con problemas de salud, sobrepeso, diabetes, enfermos mentales, etcétera.

"En la cuestión económica también es problemática porque la falta de empleo, al llegar acá, no hay un lugar en donde trabajar y si lo encuentran, los salarios son muy bajos. El deportado viene con una mentalidad diferente, una actividad distinta, ha adquirido la cultura de Estados Unidos, cuando se instala en México está empobrecido y por ello vuelve a buscar regresarse para allá, vuelven a recurrir al coyote, a los tratantes de personas y se involucra con grupos delictivos.

"Otro problema del migrante es que los niños que nacieron en México fueron llevados de pequeños a Estados Unidos, no fueron registrados ni en México ni en EU, pero al ser de padres mexicanos los deportan a México, hay un problema de legalidad, algunos no hablan español ni lo entienden. Tienen la cultura norteamericana pero son deportados para acá, lo mismo ocurre con los indígenas que tienen el problema de que hablan su lengua nativa, no entienden bien ni el español ni el inglés".

Gallardo López aseveró que la provincia de Monterrey que abarca ocho diócesis en los estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas y que llevan acciones sociales como la pastoral en cárceles, migrantes centroamericanos, africanos y de los niños no acompañados, cuenta con 10 casas de asistencia social, en donde se les brinda alimentos, vivienda y la asesoría legal para conseguir el refugio en México, buscan empoderarlos y visibilizarlos como grupos sociales.

Afirmó que no están preparados los gobiernos para recibir a los deportados, por eso se requiere del trabajo conjunto con la sociedad civil para dar una buena acogida a los deportados, pues ellos han mejorado sus trabajos y oficios, vienen capacitados en la construcción, en la carpintería, la cocina, vienen con la mentalidad de Estados Unidos y se debe aprovechar, se requiere que la sociedad les dé una acogida, debe hacer planes y acciones prácticas en materia educativa para aceptarlos, "vienen enriquecidos".

Agregó que la Diócesis donde trabaja abarca en la frontera con Estados Unidos a una ciudad que se llama Camargo, Díaz Ordaz, Matamoros y Reynosa, ellos no quieren ser deportados por Tamaulipas por la inseguridad que vive el estado.

Otro asunto importante que aborda la pastoral social de los migrantes deportados que son muchos, eran mayor la cantidad de deportados con Obama, "desde 2010 recibíamos 300 deportados por día en Tamaulipas, ahora esta misma cantidad es por semana", sin embargo, el lenguaje de Trump es muy agresivo contra los migrantes y le ha funcionado, los adolescentes y los niños están espantados por el discurso del presidente, eso quita la paz a ellos.

En México, la iglesia católica tiene alrededor de 60 casas en una red de ayuda, pertenecemos a una red de defensa de derechos humanos y se cuenta con una pastoral del trabajo que no sólo es obrera, pero debe hacerse más visible para que la gente se acerque a ellos y poderlos apoyar en la defensa de sus derechos.