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Ya hay daños irreversibles en ecosistemas por las labores de extracción: campesinos

octubre 24, 2017

La movilización es la clave para frenar la devastación ambiental autorizada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y el gobierno, porque ya hay daños irreversibles en los ecosistemas, se está castigando a la naturaleza y a las personas señalaron pobladores quienes asistieron al foro sobre Minería y Derechos Humanos piden al gobierno del estado y al congreso local se comprometan a negar la entrada a las minas y que decreten a Veracruz libre de minería.

Así concluyeron una exigencia al gobierno del estado, el que administra Miguel Ángel Yunes Linares, para que se pronuncie por "un no a la mina a cielo abierto", no a la minera La Paila, El Cobre, Miquetas, Tatatila y la Morelense.

Las consignas se escucharon en el Congreso del Estado, "En Veracruz se quiere vivir, la mina se tiene que ir", "Queremos frijoles, queremos maíz, fuera mineras de nuestro país" y eso no solo queda en la protesta social, ya que hay sustento científico que corrobora lo que desde hace ya mucho tiempo denuncian los pueblos y las organizaciones socioambientales: se están produciendo daños irreversibles en los ecosistemas. Se está castigando a la tierra, a la naturaleza, a los pueblos y a las personas, para satisfacer la voracidad de las empresas corporativas que destruyen todas las formas de vida. Estas corporaciones han logrado doblegar a autoridades de distintos sectores y niveles.

El bien común queda relegado cuando el dinero se convierte en ídolo y dirige la vida de los seres humanos. El sistema socioeconómico, movido por la sed de acumulación, arruina a las sociedades, devasta la naturaleza, condena al ser humano, destruye la fraternidad y pone en riesgo nuestra casa común, nuestro hermoso y único territorio.

Dentro de sus conclusiones, destacaron los campesinos, defensores del medio ambiente, académicos que en 2012 y en 2017 en Veracruz las mineras Caballo Blanco-La Paila han pretendido iniciar la explotación minera que destruiría la sierra costeña de Chiconquiaco, tierra sagrada y hábitat de la más extraordinaria biodiversidad. El gobierno les han concesionado a las mineras más de 243 mil hectáreas, que corresponden al 3.36% de la superficie veracruzana.

Las mineras Caballo Blanco, La Paila, El Cobre, Las Minas, Tatatila y La Morelense deben retirarse definitivamente de Veracruz pues sus operaciones vulnerarían a la naturaleza, dañarían los manantiales, la flora y la fauna, envenenarían y agotaría el agua, arruinarían los monumentos de la cultura de los pueblos originarios y acabarían destruyendo las formas de vida y expulsando de su hábitat a pueblos y comunidades.

Miles de voces se movilizaron desde los pueblos, ejidos y comunidades, los obispos, los párrocos, los científicos, las universidades, las asociaciones ganaderas, pesqueras, y ecoturísticas, así como la Cámara de Diputados y el gobierno de Veracruz, se unieron para decir no a la minera Caballo Blanco-La Paila.

Por el momento retiró La Paila su intento de explotar oro, pero eso no significa que ya se haya ido de Veracruz, tienen permisos hasta por 100 años y por ello, sostuvieron falta mucho para frenar la minería tóxica; por ello exigimos que el Gobernador de Veracruz y la Cámara de Diputados, de acuerdo a sus funciones constitucionales: Decreten a Veracruz libre de minería tóxica.

También que Decreten el territorio costeño-serrano como Área Natural Protegida y aseguren para todos las y los Veracruzanos el derecho a vivir en armonía con la naturaleza.