Política

Expediente 2017

octubre 24, 2017

Parteaguas de Yunes

Una nueva filosofía política ha definido el gobernador en materia de seguridad pública. Se ignora si es el camino correcto. Y mientras en el país entero sus homólogos luchan, igual que él antes, contra los barones de la droga, aquí, en el territorio jarocho, Miguel Ángel Yunes Linares pareciera estar creando y recreando un parteaguas... Lo dijo el jueves 19 de octubre de la siguiente manera: El gobierno ya no se meterá en la guerra entre los cárteles... Y es que en la rebatinga por la jugosa plaza Veracruz (tres puertos marítimos para embarcar y desembarcar droga del extranjero, la autopista de sur a norte, las pistas clandestinas, el consumo creciente de estupefacientes, el negocio de los secuestros y secuestros exprés, y migrantes y prostitución y el cobro del llamado derecho de piso, etcétera), las ciudades, los pueblos y las carreteras siguen llenándose de ejecuciones... Y las ejecuciones, dice el góber azul, se dan entre los malandros... "El Gobierno del Estado, dijo, no tiene la posibilidad ni la responsabilidad de meterse entre las bandas y evitar el enfrentamiento. Mi responsabilidad es proteger a los ciudadanos y si alguien delinque y si alguien participa en la delincuencia organizada sabe que está participando en una actividad de alto riesgo" (La Jornada, 20 de octubre).

Cambio de filosofía política

El anuncio es polisémico. Tiene, pues, varios significados. Entre ellos, digamos, que la población electoral ha de acostumbrarse al vertiginoso tsunami de ejecuciones, desde niños y mujeres hasta los cadáveres decapitados y destrozados en pedacitos y tirados en la vía pública... Pero también, el lector de periódicos deberá habituarse a que si se sacude el periódico y escurre sangre será normal, y si vuelve a sacudir el periódico y sale un cadáver será normal, y si lo continúa zangoloteando y borbotean varios cadáveres será el Veracruz real, cruel y atroz, pero al mismo tiempo, tendrá claro que la vida es así. Y ni modo, aquí nos tocó vivir... Antes, mucho antes, en un discurso pronunciado en Poza Rica, el góber azul advirtió a los malandros que él sí tiene pantalones y que iría por ellos, incluso, como lo dijo en campaña, al frente del comando policiaco... Ahora, san Pablo camino a Damasco para redimir a los suyos, cambio de estrategia, cambio de ruta, cambio de filosofía política.

La derrota de Felipe Calderón

Quizá el góber tenga razón... Su antiguo jefe, Felipe Calderón, por ejemplo, lanzó al Ejército a las calles para combatir a los cárteles y sus sicarios... Y hacia el final del mandato constitucional, el saldo era de 20 mil muertos, incluidos civiles, y con los cárteles en su apogeo... Y aun cuando algunos jefes estaban presos, otros los habían sustituido, y de cualquier manera, el país, convertido en un infierno... Enrique Peña Nieto mantuvo al Ejército en las calles. Y ahora cuando le falta un año para entregar Los Pinos, la nación arde... Coatzacoalcos y Córdoba significan, por ejemplo, el eje del mal. En tales demarcaciones, la violencia se ha disparado. Y lo peor, con niños asesinados... Cierto, El H, Hernán Martín Zavaleta, jefe que fuera de la narcoplaza sureña, está preso en el penal de alta seguridad de Amatlán, allí mismo donde duermen la ex alcaldesa de Alvarado y uno de Los Porkys... Pero El H, acusado de la autoría intelectual de los cuatro niños (de 3, 4, 6 y 7 años, y sus padres) en una colonia popular en Coatzacoalcos, está preso por delincuencia organizada, en ningún momento por la masacre de los menores... Y con todo, "la muerte sigue teniendo permiso" en el sur de Veracruz y el río de sangre y el valle de la muerte ha alcanzado dimensiones estelares... Por eso, el góber azul ha decidido que su bienio, "el gobierno del cambio", ya no se meterá en la guerra entre cárteles.

Late el miedo en el corazón humano

La prioridad, dice el góber azul, es proteger a los ciudadanos... Y la protección tiene un nombre. El miedo que late en el corazón humano y en el corazón social. Nunca como hoy (con todo y que sea herencia del duartazgo) la población tiene miedo. Es el miedo a la incertidumbre y la zozobra con niños y mujeres asesinadas y personas desaparecidas. Es el miedo que se deriva de que con tantos muertos nadie tiene la vida segura. Nadie puede cantar victoria de que ya la libró.

Incluso, el miedo ha llevado a la pérdida de la libertad y de la vida misma, como por ejemplo, las decenas de pueblos sitiados, donde apenas pardea la población se concentra en su casa, sin salir a la calle, y si es necesario, hay comunidades donde los vecinos se han integrado y se acompañan... Así, cada ciudadano, cada familiar, ha de elegir entre la libertad y el miedo, y entre el horror y el terror y el coraje para mantener la tranquilidad; y entre la justicia para ejercer su libertad y la injusticia de vivir atemorizado... "No temáis" diría el góber azul a la población electoral que el año entrante votará por los nuevos diputados locales y federales, y los senadores, y el gobernador de seis años y el presidente de la República... Pero antes, mucho antes de que la población se reduzca al silencio y a la nada, "el gobierno del cambio" está obligado a inspirar confianza...

Claro, nadie piensa que la tarea del jefe del Poder Ejecutivo es evitar las ejecuciones, sino al contrario, garantizar el estado de derecho y que significa la seguridad en la vida y en los bienes, pero más, mucho más, en la vida, porque los bienes van y vienen… si es que regresan.