Política

Los sustituibles

octubre 24, 2017

El Gobierno del Estado anuncia que el gasto de las secretarías seguirá siendo ajustado sin despidos; por otra parte, jueces federales liberan órdenes de aprehensión contra representantes de empresas fantasma que sirvieron para el desvío de dinero público en Veracruz durante la administración de Javier Duarte, además de lograr 13 sentencias de condena contra socios y prestanombres del ex gobernador. Un sexenio completo dedicado a la abyecta apropiación privada de lo público.

Es curioso que los sentenciados sean en su mayoría militantes del PRI veracruzano de escasos recursos que ni en sus lucubraciones más peregrinas hubieran concebido ser empresarios con acceso a cantidades millonarias de dinero. Dicho en breve, prestanombres prescindibles a quienes les doraron la píldora o prometieron alguna mejora en su precariedad y que al momento de cumplir su función se les desecha. Los invisibles, los sustituibles. Carne de cañón. Úsense y tírense. Pero, militantes del PRI al fin, a cambio de la aceptación de su delito se les sentenciará a una condena mínima.

Dicho de otro modo, la simulación de justicia. Tales condenas resuelvan nada, excepto, tal vez, lavar la cara al sistema y mejorar su presentación con un poco de maquillaje. Los condenados comparecieron voluntariamente y aceptaron su delito, a cambio de condenas mínimas.

¿Dónde está el dinero que saquearon al estado? Estas condenas junto con la de Javier Duarte y la persecución de Karime Macías y su prima son nada, significan nada mientras el dinero robado, miles de millones de pesos, no sea devuelto a las arcas públicas.

¿O es que las autoridades del estado, las federales y el SAT no saben dónde está? ¿Es posible pensar de manera verosímil que esto es posible? No es difícil suponer que parte importante de ese dinero está en paraísos fiscales y empresas de papel, algo más en bienes raíces y otra parte en el PRI.

Nada es aceptable, ningún encarcelamiento por encumbrado que sea, y menos aún tratándose de meros factótums, mientras no se recupere el dinero en su totalidad. Pero hay en todo esto una lección que los priístas de bajo rango deben anotar y aprender muy bien: son desechables.