Política

ECP*

octubre 18, 2017

◗ Meade

El PRIAN es la expresión sarcástica que agrupa los proyectos y concepciones políticas de la oligarquía nacional –de la que son parte las burocracias dirigentes partidarias del PRI, PAN y posteriormente el PRD– que desde 1988 han racionalizado, pero sobre todo impuesto el proyecto neoliberal mexicano.

En 2008, la crisis financiera y económica del "catarrito" –Carstens dixit– expuso en México (y el resto del mundo) el despropósito y fracaso del proyecto neoliberal monetarista surgido desde que Estados Unidos abandonara el patrón oro de convertibilidad del dólar en 1971 para sustituirlo por un sistema monetarista que sería la base de las racionalizaciones e imposiciones neoliberales que concentraron obscenas las riquezas y multiplicaron geométricamente la pobreza mundial.

Los acuerdos de Bretton Woods de 1944 fueron la base sobre la que se reconstruyó Europa y la explosión de progreso de los años 50 y 60 en las que, por cierto, fue el "milagro mexicano" cuyo motor fue desarrollo estabilizador diseñado por Antonio Ortiz Mena.

Para paliar la violencia de la concentración de la riqueza, los tomadores de decisiones del sistema hicieron una apretada serie de reformas políticas que terminaron por enajenar a los partidos políticos como organizaciones intermedias para la búsqueda del poder, convirtiendo a sus dirigencias y burocracias en una aberración inserta en la oligarquía nacional. Lo que explica la inverosímil convergencia entre los teóricamente excluyentes PAN y PRD; aunque el desvanecimiento de PRD como alternativa antisistémica de gobierno lo esclarece en parte.

Lo neoliberal manda mensajes de agotamiento cada vez más salvajes; todos relacionados con el ascenso de gobiernos ultraconservadores como el de Macri en Argentina, al golpe contra Dilma Rousseff en Chile; en Europa con el crecimiento del Frente Nacional, la salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea y, desde luego, el triunfo de Donald Trump.

El común denominador parece ser el rechazo ciudadano a la austeridad, al libre comercio, a la deuda depredadora y al trabajo precario y mal pagado. Dicho de otro modo, al capitalismo inmaterial, financiarizado, padre de la distorsión parasitaria del dinero golondrino que nadie sabe bien a bien cuánto es, ni a quién pertenece y en qué cantidad real circula. No es casual que sea George Soros el adversario que Trump quiere neutralizar, ni que Trump sea la respuesta reactiva de los desplazados por salvajismo neoliberal.

En México, las élites decisorias funcionan con retraso y sin mayor evaluación autocrítica. Se empecinan en seguir con el modelo de extraer la ganancia financiera directamente de ingresos personales, lo es a secas una expropiación financiera. Es esto lo que provocó la crisis global de 2008, la transformación de bancos y otras instituciones distanciadas del capital industrial y comercial que adoptaron la banca de inversión y el giro hacia el ingreso individual como fuente de beneficios.

Eso es José Antonio Meade, el secretario de Hacienda que indistintamente funciona en un gobierno panista como priísta porque la diferencia entre ellos es inexistente, apenas una formalidad de siglas. Este fin de semana el secretario de Hacienda Meade tuvo un reunión en Sinaloa con jóvenes priístas. Asistieron también José Narro, Aurelio Nuño, Miguel Ángel Osorio Chong y Enrique de la Madrid. Al parecer las opiniones basadas en la pasarela favorecen a Meade, pero eso obedece más a la inducción constructiva de una candidatura.

Frente a lo desolador de una repetición de lo mismo, en México tenemos la ventaja de que la respuesta antisistémica no la encabezan personajes de la extrema derecha sino del centro social que concibe al Estado como el garante de bienestar y reglas justas del juego. Un poco lo que pasó con el desarrollo estabilizador.

*Es Cosa Pública

leopoldogavitonanson@gmail.com