Municipios

Daños causados por Caballo Blanco no se han mitigado; deforestadas, 4 hectáreas

octubre 18, 2017

Veracruz, Ver.- Tras anunciarse que el proyecto minero Caballo Blanco había sido cancelado por la empresa Calendaria Mining Corp. no se han hecho cargo de los daños por deforestación que dejaron en la zona.

El diputado local Ernesto Cuevas Hernández afirmó que al menos cuatro hectáreas del Cerro La Paila están dañadas por los trabajos que la filial canadiense realizó para determinar si era viable la explotación de oro en la zona de Alto Lucero, a 3 kilómetros de la Central Nucleoeléctrica Laguna Verde (CNLV).

La empresa desistió y retiró el Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) el 3 de octubre. "La empresa es la que se desiste, se aparta de ver temas de la minera por cómo está todo el tema político y ambiental pero seguramente seguirán insistiendo (...) en su proyecto traen que en la zona hay oro en Actopan también estaba buscando pero por el momento quedó detenido", dijo.

El diputado consideró que es fundamental que tanto la Secretaría de Medio Ambiente del estado (Sedema) como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) recorran el área y determinen el impacto ambiental que causaron y la manera en que se hará la remediación.

Añadió que de llevarse a cabo este proyecto la devastación implicaría 265 hectáreas, que traería consigo la desaparición de una ruta migratoria de aves, la contaminación del suelo y subsuelo así como un uso indiscriminado del agua. Pero, para el legislador, el proyecto no está cancelado todavía.

Aseguró que esta podría ser una estrategia de la empresa para buscar otro momento y solicitar anuencia para el proyecto. "Son estrategias que usan las empresas para esperar que se pase el calor político, porque la sociedad y especialistas estaban muy atentos; esperemos que pasando las elecciones no quieran cambiar el nombre de la empresa como lo habían hecho es una estrategia que tienen", afirmó.

Señaló que durante varios meses trabajaron en la zona. Desde el 2012 filial de la empresa canadiense Gold GRoup intentó en vano lograr que se aprobara el proyecto, realizaron diversas reuniones con la ciudadanía de la zona. Algunos campesinos incluso los acusaron de amenazarlos para buscar la manera de que les vendieran sus terrenos.