Política

Método de siembra de milpa, vulnerable ante la agricultura industrial: Cemda

octubre 17, 2017

El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) demandó a las autoridades mexicanas que se proteja al sistema de siembra de "la milpa" (la siembra simultánea de maíz, frijol calabazas y chile) mediante una legislación y políticas públicas que lo amparen ante el modelo de agricultura industrial que se renegocia en el Tratado de Libre Comercio.

El director técnico-operativo del Cemda, Xavier Martínez Esponda y Miguel Ángel Escalona Aguilar, coordinador universitario para la Sustentabilidad de la Universidad Veracruzana, señalaron que México no cuenta actualmente con una legislación ni con políticas públicas bioculturalmente pertinentes que promuevan y protejan al sistema de la milpa del avance de la agricultura industrial. En general, los programas y subsidios federales y estatales para el campo ignoran los sistemas tradicionales de producción, como la milpa, y la agrodiversidad nativa asociada en franca discriminación a los derechos humanos de campesinos e indígenas.

Nuestro país se encuentra actualmente renegociando el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, el cual continuará incidiendo de manera significativa tanto en el campo mexicano como en los derechos humanos de los pueblos indígenas y comunidades campesinas y su patrimonio biocultural.

De ahí que resulta fundamental que los acuerdos que se tomen vayan encaminados a promover y privilegiar legislación y políticas públicas agroalimentarias dirigidas a fomentar y proteger modos de producción campesinos con base agroecológica frente al modelo agroindustrial, con el fin de garantizar, por una parte, el respeto a los derechos humanos como son el derecho a la alimentación, al medio ambiente, a la salud, al territorio, recursos naturales tradicionalmente manejados, al agua, a la identidad cultural, entre otros, y por el otro, salvaguardar la gastronomía mexicana.

Al igual, Martínez Esponda acotó que se debe modificar el marco jurídico del sistema agroalimentario para transitar del paradigma de la seguridad alimentaria hacia el de la soberanía alimentaria. Asimismo, buscamos que se impulsen programas públicos que promuevan: los agroecosistemas tradicionales; la diversificación productiva; la agrobiodiversidad nativa; Fondos comunitarios y ferias de semillas; tianguis y mercados locales; la participación preponderante de los campesinos en la elaboración de estos programas.

Es su obligación de las autoridades como representantes del Estado mexicano proteger nuestro patrimonio biocultural y, particularmente, a la milpa como base de la identidad cultural y de la alimentación del pueblo mexicano.

Escalona Aguilar refirió que los pueblos originarios de México, en conjunto con las comunidades campesinas y afrodescendientes, son los responsables de la hazaña histórica y civilizatoria de que nuestro país sea centro de origen y diversificación genética de alrededor del 15.4% de las especies que se utilizan hoy en el sistema alimentario mundial. La milpa es el laboratorio histórico de domesticación y diversificación genética mesoamericano, es decir, que es el agro-ecosistema más importante, por la extensión del territorio que ocupa, por la diversidad biológica y agrícola que alberga, pero también, por la diversidad de ecosistemas en los que se practica.

Los sistemas tradicionales de producción, como la milpa, mantienen viva tanto la agrobiodiversidad y los paisajes bioculturales en distintos ecosistemas, por medio de ellos se ejercen y expresan diversos derechos humanos, como son el derecho a la identidad cultural, a la alimentación, a la autonomía, al territorio, al acceso a los recursos naturales tradicionalmente manejados, entre otros.

Más aún, la gastronomía mexicana, patrimonio inmaterial de la humanidad, emana y está intrínsecamente ligada a la milpa y a los cultivos principales asociados a ella: el maíz, el frijol, la calabaza y una extensa variedad de productos como el jitomate, los quelites, los chiles, entre otros. Estos alimentos son, además, rica fuente de proteínas y antioxidantes. Tan solo el maíz aporta la mitad del aporte calórico y proteico en la dieta promedio de los mexicanos (FAOSTAT, 2013) y si se combina con los otros elementos de la milpa se generan sinergias con un gran valor nutricional, que contribuye a evitar enfermedades crónico-degenerativas y el gasto público que se genera para responder a estas patologías.

A pesar de todo ello, el modelo económico en México ha privilegiado a la agricultura industrial por encima de nuestros sistemas tradicionales de producción, transformando paulatina pero sistemáticamente la identidad y la dieta de los mexicanos afectando además el bienestar de las personas.