Política

El actor principal que falta

octubre 02, 2017

Para cuando termine la administración de Miguel Ángel Yunes Linares, el estado habrá cumplido 20 años de crisis económica continuada. De completo estancamiento, sin crecimiento económico o, si acaso, con un crecimiento por debajo de un punto porcentual (0.1 o 0.2, en el mejor de los casos).

Veracruz vive una crisis mucho más aguda que la del resto del país, la parálisis en medio de la violencia mayúscula. México está pasmado en cuanto a los secuestros, pero Veracruz lidera en esa materia, apenas ayer la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió una recomendación contra el gobierno del estado por la desaparición en Papantla de tres muchachos en manos de policías municipales, más la violencia letal en el sur, Las Choapas convertido en depósito de cadáveres al aire libre.

De la corrupción congénita y distante de Miguel Alemán, a las bacanales patrimonialistas de Herrera y Duarte. Las consecuencias son abrumadoras y el hecho de que un ex gobernador esté en la cárcel significa nada para los veracruzanos, exceptuando el circo.

Esto ha sido y es posible por la malhadada combinación de una élite política profundamente envilecida y una sociedad civil retraída sobre sus dificultades personales, esto incluye una élite social también tolerante con las reprobables particularidades de políticos y gobernantes.

No es una crisis de gobierno que en éste o en escenarios peores puede sobrevivir a golpe de declaraciones sin que los resultados le signifiquen algún costo importante. Ésta una variable con la que los tomadores de decisiones en México no están familiarizados.

Cuando la era de la violencia en Colombia, México la observaba como curiosidad en la peregrina seguridad de que eso jamás pasaría en el país, pero se ha superado exponencialmente. Después de una guerra también impuesta por los Estados Unidos, Colombia ha sabido reinventarse, reencontrarse de nuevo con ella misma. Lo ha hecho porque decidieron ir por la paz, se autoimpusieron la paz y se la impusieron a los interesados en mantener la guerra.

En Colombia se pasó por diversas etapas en donde el narco se acotaba al poder, en los plantíos, y casi llegó al poder en el gobierno. Organizaciones colombianas y mexicanas se vincularon.

Colombia venció y acotó al narcotráfico porque la sociedad se reinventó a sí misma, se metió a empujones en los procesos de toma de decisiones, al tiempo que obligaba a sus gobernantes a desmantelar cárteles y dialogar con la guerrilla.

La participación ciudadana fue central para la construcción de una democracia capaz de resolver sus diferendos en medio de dos guerras. Fue debido a ella que las instituciones del Estado funcionarios democráticamente y se protegió los derechos de guerrilleros, soldados de élite y ciudadanos. Una ciudadanía alerta y activa. Así pasa cuando los ciudadanos se deciden por darse a sí mismos una mejor calidad de vida en lo social, lo económico y lo político.