Política

Barandal

septiembre 29, 2017

◗ Ejecuciones…casi a diario

◗ Los caminos del sur

◗ Peor rincón de Veracruz

Escaleras

El tsunami de la violencia entró a Veracruz por Pueblo Viejo y Pánuco. Y fue tan demoledora que Pánuco se conoce como Pánico. Luego, caminó hacia el resto del estado. Ahora, Coatzacoalcos y Córdoba han sido declarados el epicentro del infierno. Una lucha que pareciera perpetua, interminable, inacabable, sin fin.

Un titular de La Jornada Veracruz lo resume: "Ejecuciones… casi a diario". Una, pues, por día. El domingo 24, el gobernador lo reconoció luego de la cumbre dominical con el gabinete de seguridad. En el sur de Veracruz, dijo, han repuntado las ejecuciones. Entonces comisionó al secretario de Seguridad Pública en Coatzacoalcos para estar, digamos, y por lo pronto, toda la semana, quizá más tiempo.

El H, el jefe de la narcoplaza, fue detenido. Sus pistoleros, señalados del asesinato, por ejemplo, y entre otros, de los cuatro niños en una colonia popular, el mismo día en que ajusticiaron a sus padres. Y con los días, trascendió en el pueblo que El H tenía arrodillados a una parte de la elite empresarial sureña, entre ellos, a un hermano de Pili Chagra, la famosa Barbie del fidelato, una chica súper dotada en su belleza física que rebasa por completo a Salma Hayek. Y no obstante, y toda vez que los narcos se multiplican como los peces y los panes, como los ácaros y las alergias, los caminos del sur están infectados de malandros.

En Acayucan, por ejemplo, fue asesinado un camarógrafo hondureño, Edwin Rivera Paz, quien huyendo de la muerte en su país la muerte lo alcanzó en Veracruz, donde, por cierto, filmaba un documental sobre los migrantes en un rincón del mundo, el territorio jarocho, convertido, dice José Alejandro Solalinde Guerra, "en el cementerio de migrantes más largo y extenso del país". ¡Vaya reto descomunal para Jaime Téllez! Digamos, la prueba de fuego en los diez meses que van del bienio azul.

Pasamanos

Hay sólo en Coatzacoalcos entre uno y dos ejecutados por día. Cada día, pues, el infierno. El terror y el horror. La incertidumbre y la zozobra. Pero el sur da para mucho más.

Por ejemplo, si uno de los negocios de los barones de la droga, y de "los polleros", y de una parte de las corporaciones policiacas, son los migrantes, en el sur se ubica el eje de la muerte y que inicia en Coatzacoalcos, sigue a Acayucan y Medias Aguas, pasa a Tierra Blanca y termina en Córdoba-Orizaba. Además, los migrantes de América Central para el secuestro exprés y para las bandas delincuenciales, y las mujeres para la faena doméstica y la prostitución, como ha sido documentado en multitud de películas sobre el drama migrante.

Y sobre el infierno sureño bastaría, incluso, convocar el relato de un cronista el día en que mataron a un personero de El H. En la noche, cuando el cadáver era velado en una funeraria, ordenó a su secretario que hablara por teléfono a sus amigos empresarios para que le fueran a dar el pésame, si es que eran sus cuates. Y de pronto, zas, un número incalculable de hombres de la iniciativa privada desfilaron con ropa de luto.

Por eso, quizá, el comandante de la Primera Región Naval de la secretaría de Marina, Fernando Arturo Castañón Zamacona, dice que "en el análisis de los expedientes de las personas que han sido agredidas, la gran mayoría tienen nexos con la delincuencia organizada y estaban dentro de una estructura criminal" (La Jornada Veracruz, 26 de septiembre).

Cascajo

Herencia del Felipismo o del Duartazgo, herencia legendaria que va más allá, poderío inmenso de los carteles y cartelitos para crear y recrear un Estado Delincuencial, incluso, una especie de Estado de Sitio en muchos pueblos, la realidad es que la población vive en el terror y en el horror.

Por ejemplo, a cada rato hay crímenes despiadados en las cantinas y los bares, y en la versión oficial siempre se trata de miembros de grupos criminales.

El asesinato de taxistas, por ejemplo, se ha multiplicado, y según el boletín, ligados la mayoría a los malandros, quizá porque eran halcones y traicionaron al grupo, acaso porque se resistieron a la intimidación y el acoso, vaya a saberse la verdad.

Pero la resultante es canija. La población civil se llena de miedo, y lo peor, "del miedo al miedo" como decía el poeta español, el siempre recordado, León Felipe, quien, por cierto, viviera en el puerto jarocho recién desembarcado de España cuando el exilio.

El Observatorio Ciudadano registra 36 homicidios dolosos en el sur de Veracruz, de los cuales 19 en Coatzacoalcos y el resto en los municipios aledaños.

Coatzacoalcos, entonces, asunto de seguridad estatal y nacional. El H está preso. Y, cierto, desde la cárcel puede operar como reza la leyenda universal. Pero sus células, y los otros cárteles, compiten para adueñarse por completo de la región más infectada de Veracruz, el paraíso que fuera.

Lucha campal, pues.

En un lado del ring, los malandros. Y en el otro, la autoridad. Y en medio, la población civil.

¡Vaya encrucijada!