Política

Ah, pero qué pesados

septiembre 26, 2017

La agenda de los grupos ultramontanos identificados con la Iglesia Católica es siempre impuesta artificialmente. El impacto que en realidad tienen sobre las políticas públicas es poco relevante. Hacen esporádicamente más un efecto de distorsión que de auténtica influencia. Aunque cuentan con adeptos y simpatizantes, es meridianamente claro que no tienen penetración efectiva en el resto de la grey católica que, independientemente de las admoniciones de la jerarquía, hace vidas normales y toma decisiones personales definidas más por los imperativos de una realidad adversa que por comportamientos sancionados y aprobados por las autoridades católicas.

Dicen que la Universidad Veracruzana se ha convertido en un instrumento más del Estado. Habrá que reconocer que han acertado medianamente bien con el concepto porque, en efecto, la universidad pública es un instrumento del Estado. La palabra correcta es institución, no instrumento, pero un mínimo de tolerancia conceptual no estorba.

Lo que éstas organizaciones quieren decir en realidad es que la universidad es cooptada por el gobierno y sus intereses a corto plazo. Ahí erran sin misericordia. Las universidades autónomas públicas son instituciones de educación del Estado. Consecuentemente necesariamente tienen relación con las autoridades que administran temporalmente ese Estado. A eso se le llama gobierno. Las relaciones entre unas y otras son axiomáticas, obligadas. Lo que no significa que las decisiones de la Universidad sean subordinadas al gobierno.

Pero estos grupos trasnochados suponen con un candor envidiable que gobierno y universidad conspiran para imponer criterios y decisiones antagonistas a su fe religiosa.

En algún momento habrá que decidir si eso que hacen es por una ignorancia supina que raya en el candor, o por un problema severo de entendimiento paranoico de la realidad. En cualquier caso, dada la calidad de su argumentación y razonamientos son merecedores más de compasión que de condena. Lo que no debe ser entendido como tolerancia permanente. Más por su virulencia que por la seriedad y peso argumentativo. Han desatado una actividad notable para cancelar la posibilidad de legislar orientados hacia el interés de las mujeres.

Con enternecedora enjundia la emprenden frenéticos contra la UV por los contenidos de salud pública y sus capítulos familiares en el Plan Veracruzano de Desarrollo.

Su argumentación se centra únicamente en sus propias abstracciones moralizantes. Ni un solo dato duro que justifique tal o cual toma de decisiones. Es peregrino discutir sobre esas bases para definir los asuntos de interés publico. Un mínimo de seriedad supondría que argumentaran sus posturas con base en datos verificables. De paso sirve para que la eventual discusión trascienda en enternecedor nivel de la opinología y juicios valorativos personales.