Política

Solución a la inseguridad ya, ya, ya

septiembre 15, 2017

Las horripilantes y anímicamente demoledoras imágenes de los tres cuerpos tirados antier en céntrica calle xalapeña reflejan por sí mismos un estado de las cosas en verdad preocupante, con respecto a la inseguridad y a la profusión de hechos delincuenciales que se han cebado en casi todas las grandes concentraciones urbanas de la entidad.

En esa semiótica del horror, los cuerpos llevaban también sendos mensajes implícitos: sombreros tricolores de los utilizados para festejar el grito de Independencia y un par de escobas, ambos objetos simbólicos en cuanto a sus representaciones; los primeros, referidos a la autoridad y los segundos, advirtiendo que se realizaría una limpia y que por ende, hacer que la ciudadanía llegara a la conclusión de que no serán los últimos que aparezcan.

Además, el hecho de colocar los cuerpos en una avenida con altísimo tránsito vehícular y peatonal, en una hora en la que aún hay mucha luz diurna completa una escenografía que tiene como trasfondo un reto a las autoridades en las que no fueron necesarios los habituales carteles con leyendas amenazantes o explicativas.

La profunda descomposición del entramado institucional que alcanza prácticamente a toda la estructura gubernamental, sometida a la desmedida presión de la corrupción y la impunidad que caracterizó al gobierno duartista, ha dañado sustantivamente el aparato de gobierno a tal grado que no se ve una solución en el corto plazo.

Aunado a ello, la incapacidad del gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares para confrontar con éxito a los grupos delincuenciales que hacen de las suyas y la ausencia del Estado en sus obligaciones como son el hecho de ser responsable de la paz y la tranquilidad ciudadana; o dispersor e impulsor de la economía local mediante la inversión pública; o garante en el cumplimiento de sus competencias para respetar la ley, reclama la unidad social sin fines políticos para demandarle a las autoridades el cumplimiento del deber adquirido cuando encarecidamente pedía el voto popular con la promesa de acabar con la inseguridad y llevar a rendir cuentas a los funcionarios duartistas que tildaba de delincuentes.

Veracruz necesita acciones y resultados ya, ya, ya, y no discursos estridentes ni actitudes arrogantes ni altaneras porque el poder que le fue otorgado al actual gobierno no fue concedido por el origen divino del gobernante ni fue recibido como herencia monárquica. Fue el resultado de un proceso democrático en el que la rendición de cuentas y sobre todo de resultados se convierten en obligación y deber. De lo contrario, si el handicap es muy fuerte o las distracciones por los apetitos transexenales representan un obstáculo para gobernar, la misma ciudadanía deberá tomar las acciones que considere pertinentes.