Política

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septiembre 14, 2017

◗ Reportero de investigación ◗ Entereza de La Jornada ◗ Jair García honra el periodismo

EUno. Reportero de investigación

l reportero Jair García González y La Jornada Veracruz están haciendo un periodismo fuera de serie. Excepcional. Un periodismo que pocos, excepcionales medios, ejercen en la provincia. Un periodismo que pertenece en la academia al llamado de investigación, rastrear pistas, seguir la huella de las acciones oficiales, escarbar, como decía don Julio Scherer García, "hasta debajo de las piedras".

Otra cosita es, no obstante, el periodismo de filtración, aquel donde un político entrega papeles, documentos, pruebas, tarjetas informativas resumidas con expedientes, etcétera, al diarista o al medio para su publicación, porque así conviene a sus intereses.Otra cosita es el periodismo de banqueta, cuando de pronto el funcionario público se ve rodeado de un montón de grabadoras donde un sólo trabajador de la información, o dos, suelen preguntar, y los demás compiten para meter la grabadora en la boca del político. Otra cosita es el periodismo boletinero, donde el reportero titular de la fuente le endilga su nombre y todavía le pone "en exclusiva". Otra cosita es de igual manera el periodismo donde los reporteros se intercambian sus notas y les cambian la entrada y escriben su nombre y entregan al director editorial.

Desde hace ratito, Jair García ha establecido un parteaguas en el Veracruz azul para dignificar y enaltecer el ejercicio reporteril en la mejor tradición. Su último trabajo, por ejemplo, se llevó, como tantos otros, la portada a ocho columnas de La Jornada y fue intitulado de la siguiente manera: "MAYL borra deuda con proveedores; no pagará ni un peso", dice el titular central. De pretítulo: "En sigilo firma decreto durante fiestas de fin de año en 2016". Y de bajantes: "No reconoce servicios prestados al pasado sexenio; afecta a cientos de empresas. Mañosamente, gobierno ocultó por casi ocho meses la publicación en La Gaceta. Hace unas semanas, Yunes Linares ofreció revisión a toda la facturación recibida". Jair García honra el periodismo.

Dos. Entereza de La Jornada

Sus fuentes informativas han de ser, y serán, privilegiadas. De entrada, bien informadas. Cumple así el viejo e histórico principio del periodismo de que un buen reportero ha de tener por encima de todo buenas y mejores relaciones y contactos, y también, suerte. Suerte, digamos, para estar en el momento adecuado con la gente idónea y en la hora conveniente.

Su trabajo, además, expresa la honestidad con que Jair García escribe, derivado de los principios y valores, ideas e ideales, sueños y utopías que refrescan y reciclan sus días y noches. Basta revisar y leer la hemeroteca de La Jornada para advertir su entereza.

Y, desde luego, del medio, en donde uno y otro, las partes, se han identificado a plenitud, como también solía decir Scherer de su equipo en el semanario Proceso de que "los amigos son piedras que se encuentran rodando en la ladera". Y es que en su biografía reporteril, el colega tiene un montón de exclusivas rindiendo cuenta de los hechos sombríos y sórdidos de la yunicidad en el transcurso de los nueve meses y medio que van. Y que están creando y recreando la conciencia social en un Veracruz agraviado por tantos desmanes del sexenio anterior y que ahora se están repitiendo "al pie de la letra", desde la llamada "Operación Licuadora" hasta el jineteo bursátil del recurso público federal y estatal y que han sido documentados por García González.

Y con firmeza plena y que sólo es posible cuando hay un medio que con la misma entereza abre el espacio a los hechos que por regla general la mayoría restante suele ocultar y, en todo caso, publicar por ahí en alguna página interior, en la parte inferior, a una columna, para pasar inadvertida.

Tres. Honrar a Veracruz

Egresado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Veracruzana (Facico), se le recuerda (si se le recuerda bien) como un apasionado devoto de la fotografía y que, parece, fue su primera vocación. Pero igual que tantos otros, entre ellos, Noé Zavaleta, corresponsal de Proceso, mudó de la fotografía al periodismo escrito, donde ha resultado una revelación.

Según parece, estudia en la Facultad de Leyes de la UV, quizá como su tercera vocación, de igual manera, digamos, como en el siglo pasado con los periodistas de la Reforma, aquellos que decía don Daniel Cosío Villegas "eran hombres, pero parecían gigantes", como Francisco Zarco, Ignacio Ramírez e Ignacio Manuel Altamirano, quienes fueron articulistas, activistas sociales, litigantes, políticos, diplomáticos y funcionarios públicos.

El periodismo de Jair García está reproduciendo el viejo principio del Eclesiastés de escribir lo que veas y por añadidura se trata de un ejercicio ríspido y riesgoso, de tal forma que nadie desearía que al ratito le diera un ataque de caspa, ni menos, mucho menos, como en el caso de Noé Zavaleta, necesitará cobijarse con las medidas cautelares de la secretaría de Gobernación.

Y que, por desgracia, quedó comprobado con el asesinato del reportero Cándido Ríos Vázquez, de Juan Díaz Covarrubias el 22 de agosto de 2017, de nada sirvieron. García González y La Jornada Veracruz honran y enaltecer a la población de Veracruz.