Política

Frente electoral nacional ¿de bandidos y atracadores?

septiembre 10, 2017

Ninguna duda hay que dios los hace y ellos se juntan. Así se puede afirmar, sin exageración alguna, en cuanto a la integración de la Alianza Nacional Ciudadana, como frente electoral del PAN-PRD y MC ante la ya inminente designación de un candidato a la presidencia de la república, gobernadores, senadores y diputados no para detener a la alianza que próximamente formará el presidente Peña del PRI, Verde, PES (Encuentro Social), Panal (Nueva Alianza) y lo que se acumulen, sino, sobre todo, para detener a quien sigue constituyendo un peligro para los nefastos intereses que esos partidos representan, como es la corriente social que encabeza López Obrador.

Por ello, no hay que hacerse bolas o querer simular que se luchará de esa forma contra la corrupción y la impunidad cuando, quien no se ha enriquecido de manera inexplicable, ha sido cómplice o complaciente con la crítica situación que vive el país, ahogada en una podredumbre extrema, ligada peligrosamente en la criminalidad y la inseguridad, de suyo insostenible.

Quienes han anunciado ese frente contra el partido Morena son pájaros de cuenta, tanto o más peligrosos que los que integrarán el que formará el presidente Peña, pues Ricardo Anaya (PAN), Alejandra Barrales (PRD) y Dante Delgado (MC) tienen su historia aparte, pues el primero ha sido señalado –sin duda por el gobierno federal– que se ha aprovechado de los cargos públicos para enriquecerse de manera inexplicable pero nada hace por proceder en su contra; la segunda, de azafata, en su corto tiempo de ingreso en ese partido tiene más bienes que Obama y, en tanto el segundo, si bien fue liberado de la prisión que Zedillo y Chirinos le impusieron, no menos cierto es que no hubo sentencia de fondo, habida cuenta que los delitos habían prescrito.

La agresión del presidente Peña contra el panista Anaya no tiene desperdicio, por lo infantil de quienes han actuado en ese asunto, pues teniendo al procurador general de la república a su servicio –a quien quiere nombrar por nueve años– no le ordena que, previo a lo dispuesto de presunción de inocencia y debido proceso, le abran las carpetas de investigación y se remitan al juez de control para que proceda como corresponde en un régimen de derecho, de lo contrario, se convierte, en simple difamador corriente, que deja entredicho a la vestidura presidencial, lo que constituye una afrenta nacional.

Si esto acontece con el dirigente de partido que ha contribuido de manera preponderante para que se atraque al país en cuanto a la enajenación de los recursos nacionales, qué pueden esperar quienes no se plieguen a sus caprichos autoritarios, disfrazados de democracia, y más cuando se evidencia que, para dividirlo, se alía con Calderón –obvio contubernio– para imponer a Cordero como presidente del Senado de la república, y además, aprovecha los medios de comunicación para embestir, como toro de miura, a López Obrador, a quien señala como populista cuando Obama, en su momento, reconoció que él era populista, lo mismo que el primer ministro canadiense, lo significa palmariamente, ignorancia supina de Peña que tampoco sabe "ler" y que confunde la gimnasia con la magnesia.

Por lo visto, no hay ni habrá el menor indicio de que se haga justicia en este país, porque si el procurador Cervantes Andrade no ha procedido contra quienes son señalados por desviación de recursos federales –al menos ignora lo que acontece– y una investigación particular, con base en informes de la Auditoria Superior de la Federación señalan que Rosario Robles (Sedesol y Sedatu), vinculada al argentino Ahumada, y el primo de Peña, Alfredo del Mazo, impuesto como candidato al gobierno del Estado de México y otras dependencias, están denunciadas por crear empresas fantasmas por más de siete mil millones de pesos, ahora nos explicamos y entendemos por qué Duarte escogió ese camino que, sin ser delito grave, sus días en la cárcel serán contados, en tanto, lo amasado injustificadamente quedará en el imaginario social, con rabia y todo en la sociedad.

En síntesis, pronto veremos la nueva alianza que hará el partido en el gobierno, que no será para otra cosa, más que para mantener el statu quo y que nada cambie, por lo mismo, la suerte está echada y la sociedad organizada tendrá que afrontar este reto, que es de la mayor trascendencia, pues al ritmo que vamos, la luz del túnel se verá más lejos.