Política

Escuelas al CIEN: la privatización de lo público; el camino a la revolución socialista

septiembre 08, 2017

La escuela al centro no es una idea torpe de la actual administración federal de México, sino que le ha dado al clavo de lo que más importa y nos preocupa. Ahora bien, el eslogan ampara una serie de perversiones que tarde o temprano se revertirán en un colapso que pondrá en entredicho la endeble estructura social con la que ahora contamos. Entre otros programas el de "escuelas al CIEN" es una evidencia de la gravedad del tema. Inicia cuando el gobierno acertadamente declara que su programa que atiende las necesidades de infraestructura física de las instituciones educativas públicas no genera ni gasto público ni deuda pública, simplemente porque los fondos de los que hace uso son privados. El garante de que oportunamente sean liquidados estos fondos no es el estado (por ello no es deuda pública) sino un banco casa de bolsa llamado Invex. (Institución financiera mexicana que genera soluciones especializadas de banca privada, banca de empresas, tarjetas, fiduciaria, infraestructura y arrendamiento).

Así que lo primero que hay que advertir es que es un hecho que los fondos con los que se están reconstruyendo o restaurando las escuelas públicas es privado. Lo segundo es que la garantía del pago de los mismos bonos no es responsabilidad final del gobierno federal, ni estatal sino del mencionado Invex, que eventualmente ante el impago podría embargar las propiedades en las que ha estado invirtiendo el recurso monetario, que desde luego no es de él sino de sus clientes ahorradores o inversionistas. Si por otra parte tomamos en cuenta que los Certificados de Infraestructura Educativa Nacional o "Cien" han sido adquiridos sobre todo por fondos de retiro o afores (administradoras de Fondos para el Retiro) se estaría en el dilema de conservar la infraestructura física de las escuelas públicas o pagar pensiones y jubilaciones a la población de la tercera edad, tan o más susceptible que la infancia, que toda su vida ha ahorrado para sobrevivir decorosa o al menos mínimamente a su vejez.

La Secretaría de Educación Púbica refiere que los fondos CIEN serán reembolsados a los acreedores con el 25% de los recursos futuros del Ramo 033 del FAM (Fondo de Aportaciones Múltiples) asignado a cada estado, es decir que se anularán parcialmente por el programa escuelas al CIEN los futuros recursos financieros con los que las entidades federativas ejercerían su desarrollo en los años venideros. En otras palabras, nos estamos comiendo las oportunidades de las generaciones futuras; ello en espera de que la economía mexicana mejore. Desde luego, a la economía clásica liberal o capitalista que intenta el estado mexicano no se le observa mejoría a corto y menos a largo plazo, sino todo lo contrario. Aunque los promocionales Peña-PRI hoy digan otra cosa. De hecho, el colchón de en medio que evita el caos socioeconómico es precisamente la infraestructura educativa pública que por lo explicado, por el evidente eventual impago, está por limitarse, sino desaparecer. Con ello el modelo a corto y mediano plazo hará patente sus graves contradicciones y precipitará no una reconfiguración de los recursos, oportunidades o libertades sociales sino una verdadera revolución socialista que traerá consigo la pérdida de diversas oportunidades y libertades para una gran parte de la sociedad, quizás no para la mayoría que hoy ya no las tiene.

El caso es especialmente alarmante para Veracruz en donde en su escuela más grande y emblemática, formadora de docentes, la Benemérita Escuela Normal Veracruzana (BENV) "Enrique C. Rébsamen" la dirección del plantel anuncia gozosa la llegada en infraestructura de 25 millones de pesos del negocio "escuelas al CIEN", asaltan dudas tales como si ese recurso realmente se aplicará dada la histórica y evidente opacidad con la que ha funcionado la aplicación de fondos privados. ¿Aún queda algo del ramo 033 después de las bursatilizaciones y compromisos de gobiernos estatales recién pasados? y por último y aún con las muchas necesidades de la BENV, esos recursos ¿no los requieren otras escuelas rurales, de la periferia marginal del estado de Veracruz? O, al menos, escuelas que ni con edificio cuentan como la Universidad Pedagógica Veracruzana. ¿Será que la escuela más grande y con mejor ubicación del estado es de mejor plusvalía?