Política

UV: lo que sigue después de la reeleción

septiembre 03, 2017

La Universidad Veracruzana goza de autonomía desde 1996. Ninguna otra fecha después de su creación, el 11 de septiembre 1944, ha sido tan significativa para la Máxima Casa de Estudios del estado. Al compás de su crecimiento, no sólo a través de la geografía de Veracruz, sino del quehacer académico, artístico y humano de México, el interés de quienes conformamos el seno de la vida universitaria, por cumplir y hacer cumplir los fines de la educación pública superior, se han manifestado de innumerables formas.

De esta manera, a principios de año las múltiples voces de la comunidad universitaria se sumaron al debate sobre quién era la persona indicada para ejercer el cargo de rector y trazar la línea conducente de nuestra institución de cara a los nuevos retos que se avecinan. Discusión que tuvo su punto final cuando el cónclave de la Junta de Gobierno determinó que la Dra. Sara Ladrón de Guevara continuará su gestión por otros cuatro años. Lo que al principio parecía un concierto de múltiples posturas, se convirtió rápidamente en el unísono de una pregunta: ¿Qué sigue después de la reelección?

No es prematuro afirmar que el segundo período de la rectora se divisa complicado. Sin importar la naturaleza de sus acciones, su administración estará siempre al acecho de una opinión pública severa y, de acuerdo a la evidencia empírica recogida durante la primera mitad de su rectorado, bastante insatisfecha con su desempeño. No debemos restarle importancia el lastimoso descrédito que posee el órgano colegiado que la reeligió y que se encuentra impreso en la psique de algunos universitarios. Elemento que resta aún más legitimidad a la Dra. Ladrón de Guevara.

La Junta de Gobierno tuvo la osadía, sensibilidad e inteligencia para innovar en este proceso de designación de rector. No obstante, sus aciertos también fueron dudas. La forma en que introdujeron indicadores aritméticos y rubros detallados para evaluar a los aspirantes y así determinar la terna de candidatos, fue un gran esfuerzo por dotar de objetividad al procedimiento. El doctor Jorge Manzo Denes obtuvo la calificación más alta. Bajo la misma lógica, todo indicaba que el director del Centro de Investigaciones Cerebrales sería electo rector, pues ¿qué otras cosas podrían considerar aparte de sus estudios de posgrado, publicaciones y distinciones, experiencia académico administrativa, opinión de la comunidad y el plan de trabajo que presentó? No lo sabemos. Tal parece que fueron considerados otros aspectos decisivos.

Por otro lado, un aspecto más con el que deberá lidiar la rectora, es su relación con el Gobierno del Estado. En este mismo espacio he referido que nuestra autonomía universitaria no implica ipso facto un aislamiento de la vida política de nuestra entidad, sin embargo, el compromiso mutuo (más no alianza) que debiera tener la Dra. Ladrón de Guevara con el gobernador Miguel Ángel Yunes, ha sido objeto de duras críticas al calificarlo más bien como una posición genuflexa. La Rectoría ha empleado un lenguaje descuidado y que, como dijo Juan Rulfo, posee un tono de prometer todo y negar nada al gobierno de Veracruz. Desde concentrar el esfuerzo de académicos, directivos y alumnos en la elaboración del Plan Veracruzano de Desarrollo, hasta ofrecer públicamente en un acto solemne de la universidad el respaldo total de la institución al gobernador Yunes Linares.

Lo anterior es importante. No hay que perder de vista que las elecciones de 2018 están a la vuelta de la esquina y, aunque de forma innegable la obtención de la autonomía financiera y la reciente propuesta de reforma para que la UV pueda iniciar el proceso legislativo respecto a su normatividad, fue con apoyo del gobernador, esto no debe ser una moneda de cambio para que nuestra Alma Mater sea utilizada a conveniencia durante el proceso electoral venidero. No permitir un retroceso de tal envergadura y defender a la Universidad Veracruzana de cualquier interés político, es el reto inmediato más grande que tiene rectoría.

Al mismo tiempo, la rectora deberá decidir respecto a la permanencia de sus colaboradores más cercanos, ya que la búsqueda de mejores resultados y el eficiente cumplimiento de los ejes de trabajo, además de hacer frente a las permanentes presiones sindicales que asfixian a la universidad y atender la mala dirección de algunas entidades académicas, implica renovar a las autoridades universitarias que sean necesarias. Para un cambio verdadero, hay que caminar distinto.

Estoy seguro de que la Dra. Sara Ladrón de Guevara advierte los desacuerdos de quienes no compartimos su visión sobre algunos temas que competen a nuestra Casa de Estudios. Empero, a su vez creo fehacientemente en la universidad como cuna de una sociedad productiva, justa y democrática; valores que deben motivar al ejercicio de la crítica saludable, respetuosa y en aras del fortalecimiento de la institución. El bien común debe sobreponerse al roce de criterios e ideologías, siendo el diálogo y la inclusión las vías para generar puntos de acuerdo. Ante los nuevos desafíos que tiene nuestra universidad es la única alternativa.

Finalmente, la UV requiere demócratas. Reconozco al Doctor Manzo Denes por su mensaje en el que acepta la determinación de la Junta de Gobierno y agradece a todos aquellos que simpatizamos con su proyecto. Quienes participan o aspiran a participar en la praxis de nuestro autogobierno, ante todo deben respetar a los órganos que son parte y dan vida a la autonomía universitaria. Nuestra universidad merece más académicos así.