Política

Remedos Informativos

septiembre 02, 2017

El quinto informe de gobierno será una puesta en escena del drama institucional del país. El presidente no sólo no irá a dar cara frente a la representación popular, tampoco hará entrega de un funcionario de primer nivel como el secretario de Gobernación. Será entregado por un funcionario menor encargado del enlace legislativo. Ante la seguridad de que los diputados de oposición confrontarían al presidente en su redrojo de día de lucimiento.

Ante la penosa imposibilidad de reproducir el boato egotista de mejores tiempos presidenciales en la que la fecha del informe era el atezamiento de la figura del presidente, desde hace tiempo se ha decidido mandar el informe escrito con un propio de primer nivel. El secretario de Gobernación. Pero esta vez tampoco será él sino el funcionario encargado del enlace legislativo. Se hace nugatoria toda posibilidad de confrontar al presidente en su quehacer de gobierno. El egotismo se dejará para el día siguiente en un acto asépticamente controlado.

Pero el presidente llega al inicio de su último año de gobierno con el saldo irresuelto de Ayotzinapa y varios pendientes descarnados más.

Para compensar, emprende una campaña promocional en medios nacionalmente encadenados, cosa que el INE acaba de prohibir en sus lineamientos pero que entran en vigor convenientemente hasta una semana después. Con todo, el sistema pro presindencialista y corifeos adjuntos han enderezado alrededor de 300 impugnaciones contra tales lineamientos del INE. El trabajo del INE es incierto porque los partidos políticos han impugnado frente al Poder Judicial de la Federación.

El artículo 134 constitucional es claro en cuanto a la propaganda que deben hacer las instituciones públicas, la presidencia incluida, "en ningún caso podrán contener imágenes" ni el nombre de los funcionarios públicos. Aunque una ley secundaria matiza que esto no rige para los informes de los ejecutivos y la corte hizo la exención de los informes de gobierno. Habría que preguntar si eso incluye trasmitirlos en cadena nacional. Los países serios apelan a los mensajes encadenados nacionalmente para efectos de anuncios vitales para la sobrevivencia de la nación o emergencias muy importantes; no como sobrado método publicitario de actos y obligaciones republicanas.

La falta de contenidos y los déficits de desempeño difícilmente pueden ser ocultados por mucho tiempo con a punta de pantagruelismo publicitario.

No es cosa menor, sugiere –revela es más preciso– que el gobierno carece de contenidos medianamente presentables, que no convincentes, para compensar el abrumador déficit acumulado, además de Ayotzinapa, con el que Peña Nieto llega a su quinto informe.

Déficit definido en todo su eje por la corrupción. Desde la casa blanca de las Lomas hasta el socavón de paso exprés de Cuernavaca. Y faltan cosas por ver.