Política

Trump y el parlamento venezolano, dictaduras deleznables

agosto 27, 2017

Si el secretario de Educación Pública de México Nuño no sabe "ler" y menos distinguir entre astrónoma y astróloga, qué se puede esperar de Trump o Vicente Fox –cocacolero que fue presidente de nuestro país y que recibe una pensión que esperemos que pronto se le acabe– cuando vemos sus desparpajos de todo género que son el "hazme reír" pero que pueden tener consecuencias fatales, sobre todo del presidente de los Estados Unidos, pues su racismo y su egolatría, puede conducir a que abran las heridas entre sus conciudadanos.

La temeridad de Fox o su estulticia –tal parece que es patrocinado por Peña Nieto, para que despotrique en la forma que lo hace– al señalar que al presidente de Venezuela Maduro "no le interesa la ley ni los derechos humanos, pero Venezuela será libre próximamente, y ese dictador sale por renuncia o sale con las patas por delante, en un cajón" pues si es mensajero a sueldo del gobierno mexicano, es grave si algo le aconteciera a aquel gobierno, como se sabe, así lo confiesa Fox, él "tiene sus mañas" para que López Obrador no sea presidente de México y ya lo demostró cuando apoyó, alentó y estimuló el fraude que hizo para que el panista Calderón Hinojosa llegara a la presidencia, de cuyo desastre no hemos salido ni saldremos en el corto tiempo.

Hay elementos suficientes para que el gobierno de México ponga un alto a la osadía del lengua larga expresidente –porque tiene apoyo económico y de vigilancia del estado mexicano–, pues si bien Peña Nieto ha roto con la política internacional histórica de no intervención y autodeterminación de los pueblos, eso no lo autoriza para que sea omiso con un mexicano de ese nivel, que propicia que nos puedan hacer lo mismo, con el peligro que no aguantaríamos ni un respiro, porque como dice el dicho "el que se lleva, se aguanta".

No hay que olvidar que México no está en jauja y que desde el gobierno de Calderón a la fecha, los crimines en nuestro país se han incrementado en forma exponencial, a grado tal que es considerado como uno de los países del mundo de mayor peligro y además, Estados Unidos, nuestro gran aliado económico, no amigo, tiene la espada abierta, pues si ya tiene registrado que existen 23 entidades federales recomienda no visitar, poca falta para que decrete públicamente que es un estado fallido, y aplique la misma receta que a Venezuela, por el peligro de México a la seguridad de su país.

El caso de Venezuela es paradigmático y debe analizarse con seriedad prístina, no a la ligera y sólo observando los intereses de Estados Unidos, sino revisando la situación a fondo, pues la elección legítima del actual parlamento ha caído en desacato al no obedecer lo ordenado por la Suprema Corte de Justicia de esa nación, en cuanto a que cinco diputados rindieran protesta sin estar legitimados por el consejo electoral y ello denotó el conflicto, pues el parlamento quiere ser una dictadura, pasando por encima del orden jurídico, en coincidencia con el pensamiento de Trump demostrado de mil maneras.

Similar situación se está dando en Estados Unidos con el presidente Trump, quien en su arrebato irresponsable –como han sido todos sus actos– determina conceder el indulto a Joe Arpario de manera anticipada a que se dicte una sentencia, con el sólo propósito de enconar los ánimos internos, pues es público que este policía de migración tiene más de treinta años agrediendo a los indocumentados, violados los derechos humanos que tanto defienden fuera de su país, pero que internamente no respetan, es el pan de cada día.

Es cierto que es un privilegio del presidente conceder el indulto a un criminal, pero no es caprichosamente, sino que deben existir razones fundadas para que lo merezcan, sin embargo en este caso aún no se ha dictado sentencia y puesto a disposición del ejecutivo para que cumpla su cumplimiento, pues la decisión de la corte de justicia sólo habla de que desacató la orden de no atentar más contra los indocumentados y reincidió porque el jurado no ha determinado la sanción respectiva, en síntesis , es un acto autoritario e irresponsable.

Como puede observarse, la dictadura y autoritarismo de Trump no dista mucho de lo que ocurre en Venezuela, con la conducta del parlamento que sirve a intereses de los Estados Unidos como se ha demostrado de manera palmaria y el mensaje de ambos actos conlleva a evidenciar que el orden jurídico se respeta cuando está al servicio de "mis " intereses ignominiosos; allá atentar contra los derechos humanos, y acá que se genere una guerra civil, que puede darse en ambos países sí, como se ha visto, se están exacerbando y enconando el racismo, que se pensaba que estaba sepultado.