Política

Prueba crucial de la Junta de Gobierno de la UV

agosto 27, 2017

Todos los elementos de evaluación a los aspirantes y candidatos a la Rectoría que ha establecido la Junta de Gobierno revisten importancia por sí mismos: la solidez de su experiencia universitaria y de sus currículos profesionales, su grado de independencia hacia partidos políticos o grupos de poder, la pertinencia y factibilidad de sus propuestas de trabajo, la opinión crítica o a su favor de la comunidad universitaria, la presentación personal de sus propuestas a los miembros de la universidad, y la contundencia mostrada durante su entrevista con los miembros de la Junta. Y es la suma de todos esos factores, lo que habrá de contar en la ponderación final.

Las cifras parciales de evaluación, extrañamente hechas públicas por la presidencia de la Junta de Gobierno antes del proceso de ponderación definitiva, crearon ruidos innecesarios, suspicacias de inequidad y presiones sociales hacia ese órgano de gobierno.

Aún se desconoce si ese hecho fue una decisión unánime de la Junta, una ocurrencia o un acto premeditado por parte de la presidencia. Pero más allá de esa cuestionable irregularidad en el procedimiento, parece que la noticia pública sobre la mencionada indiscreción terminó imprimiendo una enorme presión sobre el Dr. Jorge Manzo, quien fue el evidente beneficiario.

Llamó mucho la atención que su presentación ante la comunidad universitaria fuera parca, repetitiva en cuanto a los pronunciamientos elementales de su propuesta escrita, y lo más preocupante, que denotara una evidente timidez e inseguridad, cuando precisamente su programa de trabajo magnifica la importancia de la asertividad de mando y coordinación.

El Dr. Manzo tiene un currículum destacado como investigador de las ciencias básicas y como docente en temas de gran especialidad; pero desperdició la oportunidad que tuvo de demostrar su conocimiento y liderazgo para ofrecer claridad de rumbo, capacidad de conducción de una institución compleja como la UV, y más específicamente, sobre cómo poner en práctica las soluciones que ha presentado y que muestran ser enunciados demasiado vagos. También es de considerarse su evidente falta de realismo al definirse como asertivo y de excelente relación con sus pares. Es fácil recordar los conflictos que generó entre sus colegas de la Unidad de Ciencias de la Salud por ocupar espacios que no le correspondían y que ellos reclamaron. Imposible imaginar al Dr. Manzo como líder capaz de conducir a la UV en estos tiempos críticos. Nunca ha tenido una responsabilidad de gestión administrativa relevante.

Bienvenida la modalidad inédita de presentación personal y anticipada de los candidatos que aspiran a la Rectoría. En casos como el del Dr. Manzo es muy útil, ya que es poco conocido en la universidad

–y ello se refleja en que sólo obtuvo un 5% de los comentarios favorables ante la Junta–. Claro que hay que destacar que él no obtuvo comentarios negativos, los académicos de Ciencias de la Salud que han tenido enfrentamientos con él no consideraron relevante manifestar su opinión de un aspirante que parecía también irrelevante. Aunque también es cierto que en nada le ayudaron la veintena de personas que se presentaron en la Sala de Videoconferencias de Xalapa, a la hora de su exposición, como porristas indisciplinados que mancharon con sus festejos ruidosos el brillo de ese evento marcado por un alto espíritu universitario.

Estaremos atentos a lo que viene, con la expectativa de que la Presidencia de la Junta de Gobierno se comporte a la altura de las circunstancias que merece el importante proceso de designación de quien habrá de hacerse cargo de la Rectoría para los próximos cuatro años.