Política

Deleznable

agosto 24, 2017

Existe un video donde el periodista Cándido Ríos Vázquez discurre sobre su trabajo como periodista y el deterioro del bienestar y la seguridad en el estado. En él explica a un desconocido destinatario que hay veces que quienes optan por las armas tienen éxito; "nosotros (los periodistas) no usamos las armas, y nos acribillan peor a sabiendas que nuestras armas no disparan balas, nuestras armas disparan verdades, cuando se alza la voz y no tiene eco se piensa que la vida no vale nada".

El video fue subido al portal YouTube ayer, al día siguiente de haber sido ultimado. Cubría la fuente policiaca en El Diario de Acayucan. En el video confronta y cuestiona con nombre y apellido a funcionarios municipales y otros actores locales con pretensiones de representaciones políticas que ofrezcan la ocasión para apropiarse de algo o fuero.

Estaba en el programa de protección a periodistas y defensores sociales y de derechos humanos. Fue asesinado junto a otros dos personas. Es el décimo del año.

Al día siguiente, ayer, Roberto Campa Cifrián dijo que los asesinos iban en contra de otra persona, no el reportero y que habrá que esperar las investigaciones.

Veamos, si el subsecretario y el resto de autoridades tienen indicios como los que dicen tener que el blanco del crimen no era el reportero sino otra persona, bien podrían tener la prudencia de callarlo hasta que dejen de ser indicios y tengan la maldita certeza. La información sin certezas y pruebas es completamente irrelevante después de 10 asesinatos de periodistas en el país sólo en 2017. Incluso incorpora un ruido con el que se pretende atemperar el impacto de la noticia. Mataron a Cándido no por periodista sino por equivocación o mala suerte.

Es infame. Si el gobierno federal tiene información, que la detalle y desagregue. No lo hace, pero sí incorpora la posibilidad de que haya sido sólo una víctima circunstancial. Es ofensivo porque el reportero ya había sido amenazado, hostigado, estaba protegido por el estado y además grabó un video explicativo.

Éste es un caso que los gobiernos no pueden eludir por la existencia de ese video "precautorio". Se hostigaba a Cándido derivado de su trabajo periodístico, eso es tajante. Ni el gobierno federal ni el estatal pueden eludir la importancia del video y del hecho de que se encontrara bajo el mecanismo de protección.