Política

Desmentidos

agosto 14, 2017

La semana pasada vecinos de Jilotepec anunciaron su organización en autodefensas, por razones de seguridad cansados de ser víctimas de una banda de asaltantes y extorsionadores que los asuela desde hace semanas.

El gobernador Miguel Ángel Yunes contesta un día después, en el marco de la reunión del llamado Grupo de Coordinación, que en Veracruz no hay autodefensas.

Si nos atenemos de que el concepto de autodefensas que se ha construido a partir de la experiencia michoacana del doctor Mireles, el gobernador tiene razón. Lo vecinos de Jilotepec declararon que harían patrullas nocturnas para desalentar la presencia de la banda. Son niveles completamente distintos en todos los órdenes, desde la posesión de recursos para auto organizarse en defensas, hasta el nivel de violencia y capacidad bélica del enemigo.

Sin embargo, que la sociedad se manifieste, denuncie una situación indeseada y se organice civilmente para hacerle frente es del todo alentador y, toda vez que ayuda a resto de los vecinos y alivia la saturada labor de la policía, ésta debería ser, si no bienvenida, sí reconocida como expresión social organizativa legítima y coadyuvante.

La alcaldesa desmintió también la existencia de ciudadanos organizados para tal fin.

Imposible determinar –con los elementos a la mano– la verdad de cada declaración. No obstante parece prudente aceptar la idea de que, en efecto, hay una sociedad descontenta de ser víctima de delincuentes, circunstanciales o con mayor grado de organización relativa, y que de forma natural se auto organiza para enfrentar un peligro y molestia común. Es una organización legítima que merece ser reconocida, aunque no necesariamente aceptada por el gobierno.

En las circunstancias en las que está el estado, el gobierno necesita y puede aprovechar todas las ayudas y sinergias posibles con la sociedad. Aceptar su existencia es un principio elemental, recibir de ellos retroalimentación es otro.

El esquema hasta ahora usado en el país ha sido y es muy cotoso, la balcanización de las organizaciones es la consecuencia del descabezamiento a secas. Sin mayor dimensión. Es prudente replantear el concepto rector del combate a la delincuencia. Cosa que se antoja dificultosa cuando el estado mexicano tiene tan profusa comunicación capilar con la delincuencia organizada.